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DINAMITA SÓNICA

15 canciones que revientan estadios

La música nos hace vibrar, saltar, bailar, darlo todo mientras nos desgañitamos. Pero cuando ese sentimiento se produce en compañía de más gente, las emociones se multiplican exponencialmente. Las siguientes canciones son momentos épicos en cada concierto que suenan.

EUROPA PRESS - David Gallardo | Madrid | Actualizado el 23/10/2015 a las 08:57 horas

Bon Jovi durante un concierto

Bon Jovi durante un concierto / Internet

La música es capaz de provocar multitud de sentimientos en cualquier ser vivo. De la felicidad al desconsuelo, pasando por todos los niveles de alegría y tristeza, pero (por favor) nunca indiferencia. Estos sentimientos se amplifican al ser disfrutados o padecidos en compañía, disparándose exponencialmente sus efectos al sentirse parte de una colectividad conformada por miles de personas.

Es la magia del pop rock de estadio, ese de coros colectivos, manitas al aire, estribillos multitudinarios y estadios que se tambalean. Es el poder de unas canciones infalibles que sacan lo mejor de todos y cada uno de nosotros. Grandilocuencia épica que revienta y dinamita estadios. Eso es lo que tienen las siguientes 15 grandes canciones.

VIVA LA VIDA
Es el perfecto pop de estadio, el perfecto canto a la vida. Sin ser una banda de rock pero tampoco una de pop, los de Chris Martin se sienten cómodos en un punto intermedio en el que lo importante es la conexión con el público por la vía rápida, esto es, melodías pegajosas, estribillos heróicos y coros épicos hasta el agotamiento. Epopeya efervescente en el estadio.

GIVE IT AWAY
En su momento de mayor creatividad, las guindillas picantes más famosas de Los Angeles (o sea, Red Hot Chili Peppers) compusieron esta trotona tonadilla que es todo un desafío a la integridad de caderas y tobillos, así como una irrechazable invitación al respingo compulsivo. Cuando la interpretan, los estadios crujen y el personal sanitario se pone en guardia.

WHERE THE STREETS HAVE NO NAME
Siempre uno de los momentos álgidos en todos y cada uno de los conciertos de U2 desde 1987. La introducción es hipnótica, la letra es prácticamente un salmo para cualquier fanático y los coros son tan purificadores como una buena ducha después de caminar sin rumbo durante días por el desierto.

LIVIN' ON A PRAYER
Un clásico del hard rock de los ochenta que ha soportado el paso del tiempo como mínimo tan bien como Jon Bon Jovi, que a pesar de acumular ya 52 años sobre sus pómulos, sigue encandilando a las féminas como si el paso de los lustros no fuera con él.

BORN TO RUN
"¡Porque vagabundos para nosotros nacimos para correr!", brama cada noche desde mediados de los setenta un Bruce Springsteen convertido en poderoso bisonte del rock, mientras miles de manos se alzan ante él en un ceremonioso ritual que no por repetido resulta menos efectivo. Liberador.

(I CAN'T GET NO) SATISFACTION
Formados en 1962 y aún capaces de triunfar en todos sus conciertos. Es imposible cuantificar los 'daños' económicos, físicos, sociales y morales que han provocado las guitarras de Keith Richards a estas alturas, pero da igual, toquen cuanto toquen los Rolling Stones, miles de personas en todo el mundo nunca quedarán satisfechas. La salomónica solución pasaría por otorgarles la inmortalidad, pero tal vez los Stones no estén del todo de acuerdo con seguir en la brecha para siempre.

PERSONAL JESUS
Depeche Mode tienen por costumbre agotar a su público soltando andanadas de clásicos sin descanso. Pero tal vez el más vigoroso y opulento sea este Personal Jesus en el que la fuerza de la base rítmica se une a una guitarra hipnótica y un vocalista que recita ceremonioso mientras los devotos alzan sus brazos para tratar de palpar la fe.

HIGHWAY TO HELL
Por donde pasa AC DC no vuelve a crecer la hierba
. Los estadios literalmente tiemblan pero la multitud, lejos de sentirse aterrada, disfruta de sesiones de auténtica y profunda felicidad eléctrica. Todo por obra, gracia y condescencia magnánima de Angus Young, ese perenne e impertinente muchacho que décadas atrás metió los dedos en un enchufe y... hasta hoy.

ENTER SANDMAN
Tal vez no sea la mejor canción de Metallica, ni la más compleja, ni la más emotiva, pero su estribillo de una rabiosa explosión de júbilo rockero que incita a sus seguidores a darlo todo sin reservas en cada concierto. "Exit: light, Enter: night, Take my hand, We're off to never-never land..."

SWEET CHILD O' MINE
Puede que desde que los Guns n' Roses originales se separaran antes de llegar a la mitad de los noventa, uno creyera que Sweet Child o' Mine habría perdido fuelle. Sin embargo, el regreso a la carretera de Axl Rose con sus mercenarios, y las giras de Slash con su propia banda, han demostrado que estamos ante una canción inmortal desde su introducción de guitarra hasta el aullido final. Y ya hasta (casi) da igual quien la cante y quien la toque.

ENTRE DOS TIERRAS
Héroes del Silencio se separaron en 1996 después de cuatro discos y una década de progresivo e imparable éxito. 'Entre dos Tierras' siempre fue un momento cumbre en sus conciertos durante el primer lustro de los noventa, de la misma manera que lo volvió a ser fugazmente durante la corta gira de reunión que la banda protagonizó en América y España en 2007. Es la energía inmortal de la música.

SEVEN NATION ARMY
Es el himno marcial del siglo XXI. La canción de los Whites Stripes suena en infinidad de estadios de fútbol cuando el equipo local marca un gol, desatando la alegría entre la parroquia, que se siente durante unos segundos como una turba vikinga arrasando en la batalla definitiva. Tan visceral es que sólo necesita de la batería, la guitarra y la voz de Jack White para desatar tales pasiones descontroladas de incierto final.

BEST OF YOU
Los recitales de Foo Fighters pasarán a la posteridad por los incontables hectolitros de sudor sobre los que el público termina meneándose instintivamente. No hay otra opción posible para una velada dirigida por el ardoroso Dave Grohl, siempre empeñado en ofrecer lo mejor de sí mismo y en obtener lo mejor de sus fans.

WE ARE THE CHAMPIONS
La canción de estadio definitiva,
que con el paso de los años se ha convertido enindispensable y fundamental a la hora de festejar cualquier tipo de victoria deportiva en cualquier rincón del mundo. Que cada uno se imagine a sí mismo alzando la copa dorada que quiera, del deporte que quiera, acompañado de quien quiera y donde quiera. No falla. Nosotros somos los campeones gracias a Queen.

KNIGHTS OF CYDONIA
Como en esto del rock de estadio los bises son fundamentales, aún tenemos tiempo para invocar a Muse. Porque si vamos a invadir Polonia, vamos a hacerlo bien, esto es, con la banda sonora adecuada para motivar dementemente a las tropas. Si la cuestión es arrasar, Muse saben perfectamente cuáles son las teclas que deben apretar para que la turba enajenada y adrenalítica no deje títere con cabeza.