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Madonna arrasó en Barcelona en una noche de guiños, recuerdos y algún que otro olvido

Madonna arrasó en Barcelona en una noche de guiños, recuerdos y algún que otro olvido

europafm.com |  | Actualizado el 22/10/2015 a las 15:52 horas

Madonna, sentada en su trono al iniciar el concierto

Madonna, sentada en su trono al iniciar el concierto / europafm

Madonna presentó numerosos éxitos de su último álbum, Hard Candy, dentro de la gira Sticky & Sweet 2009 que se inició el pasado 4 de julio en Londres después de que la cantante, visto el éxito del tour de 2008, decidiera prolongar esta gira que ya había pasado por Sevilla y Valencia.

El concierto de Madonna no compensó a los barceloneses su larga espera con éxitos de Confessions on a dance floor o de American life, cuyos directos no recalaron en la capital catalana. Madonna recuperó grandes éxitos de los ochenta y noventa añadiéndoles nuevos matices electrónicos, tanto que en ocasiones eran auténticas sesiones de disc jockey.

Madonna deslumbró por el escenario con 8 cambios de atuendo que permitieron, durante dos escasas horas, un recorrido por sus diferentes etapas musicales, desde la invocación a los años 20 hasta la música de baile de su último trabajo, con el apoyo de 16 bailarines y 12 músicos.

Antes de que comenzara el concierto de la artista de Michigan, Paul Oakenfold había hecho bailar al aforo de una pista que ya lucía bastante llena a las 9 de la noche, aunque no acabó de llenarse. El concierto de Madonna comenzó con media hora de retraso, alrededor de las diez y media de la noche.

El arranque de la actuación fue impresionante. Antes de que irrumpiera Madonna, se proyectó un vídeo en 3 dimensiones que explicaba la fabricación de un caramelo, inspirado en la película Charlie y la fábrica de chocolate, que hizo caer en la tentación a los miles de fans que ya aguardaban impacientes la aparición de Madonna.

Por fin, irrumpió Madonna como reina en su palacio, sentada de forma muy sensual en un trono con una "M". Comenzó cantando el tema Candy shop de su último trabajo, al que siguieron Beat goes on -en el que se ha acercado al público en un flamante Rolls Royce blanco- y Human nature.

En las primeras canciones, la voz de Madonna no sobresalió de la de los coros y los sonidos electrónicos impidieron disfrutar de la voz de la diva del pop. Todo cambió cuando entonó el éxito de los ochenta Vogue, que continuó su actuación -después de una escena de boxeo coreografiado bajo la música de Die another day-, con Into the Groove- en el que dió una lección de saltar a la comba-, y un Holiday que enloqueció a los miles de fans que se agolpaban en torno al inmenso escenario.

Homenaje a Michael Jackson
Madonna dedicó unas palabras a Michael Jackson, fallecido hace dos semanas, al que calificó como uno de los mejores artistas que "el mundo ha conocido". Este homenaje formó también parte del espectáculo ya que uno de los bailarines imitó el conocido 'moonwalk' del artista, y Madonna quiso portar el tan emblemático guante blanco en algunos de sus temas.

Madonna también dedicó el tema She's not me a todas las mujeres asistentes y, con unas gafas de sol con forma de corazón, destrozó los estereotipos de la buena feminidad en los que la cantante se convirtió en sus pasados vídeos, como una novia a punto de casarse. Con este atuendo, la reina del pop cantó Music con elementos de Put your hands up for Detroit y de Last night a dj saved my life.

La habitual irreverencia de las alusiones religiosas y sexuales de Madonna se dejó ver a partir de Spanish lesson, en la que mezcló a monjes con un torero y con su baile seductor, y a las que siguieron la nostálgica Miles away y La isla bonita, con el trío rumano Kolpakov. Madonna reservó para el final temas como 4 minutes, Ray of light, pinceladas de Hung Up y el provocativo Give it 2 me, con los que hizo enloquecer a sus fans. El concierto terminó dos horas después de que la artista arrancara su actuación sentada en su trono de reina del pop. La música de Michael Jackson volvió a cobrar protagonismo al término del concierto ya que los asistentes se marcharon al ritmo de Don't stop 'till you get enough.