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RELATO DE ALEX TORT

Buenas noches Puchi

No te pierdas el relato erótico de Alex Tort. Envía a tu relato y haz protagonistas de tus fantasías al equipo de Ponte a prueba.

Alex Tort | Europafm.com | Actualizado el 22/10/2015 a las 17:45 horas

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Europafm.com / Agencias

Llegas tarde, siempre contenta y feliz, en tu cara puedo comprobar que te gusta tu trabajo, tu dulce rostro, angelical, me vuelve loco por completo, espero ansioso volver a verte cada noche.

Se oye la puerta, el sonido de la llave abriendo el cerrojo me augura tu llegada, silbando, cantando, siempre alegre, decidida lanzas tu bolso en el sofa, siguiendo aquel ritual que repites en cada regreso, sin detenerte te desprendes del abrigo dejándolo en el mismo lugar, tus zapatos vuelan a la alfombra en suaves patadas cayendo desordenados sobre ella.

Sin mirarme, sin hablarme, sigues en tu recorrido despojándote del vestido, quedando tu preciso y pálido cuerpo cubierto por tan solo tus prendas interiores, a veces tanga, a veces braguitas brasileñas que me fascinan, tu silueta deleita mi vista, tu andar tranquilo, sensual, hace que cada día ansíe más tu llegada, desapareces entrando en el baño, pero no puedo dejar de seguirte, mirarte, no quiero dejar de observarte.

Desnudándote ante el espejo, percibo que te gustas, haciendo posturas y enseñándote ese morrito, ensayando cómo volverme loco, tu precioso sexo, perfecto, completamente perfilado, recortado, dibujando sobre tu rajita un triángulo perfecto, el tamaño ideal de tus pechos, culminados en unos erectos, grandes y rosados pezones que confirman que te gusta mirarte, te excita verte, sabes que estoy allí y ni tan sólo me miras, te encanta jugar.

Duchándote, el vapor invade el baño, tu cantar mezclado con el sonido del agua cayendo, espero que salgas, ver como te secas, ante mí, me encanta cuando te secas los pies, las piernas, apoyándolas sobre el inodoro, dejando ante mí la cueva de tu pasión, aparece siempre por debajo de tu precioso trasero, ardo en deseos de hacerte mía, lo sabes, pero me ignoras.

Desnuda y seca, te encaminas al dormitorio, donde tu camiseta favorita cubre tu torso, me encantas, estás preciosa con ella, nunca usas nada debajo para dormir, tu sexo siempre reposa en contacto con las sábanas del diván, sólo el nórdico cubre tu cuerpo, dejando ante mí tan sólo tu precioso rostro sobre la oscura y húmeda cabellera, que me hace sentir tu fragancia.

Apagas la luz y espero encontrarme contigo. Sé que me esperas en la oscuridad, la constante, repetida y fuerte respiración me avisa de que estás dormida, observo una sonrisa en tus labios, te veo feliz, relajada, me enamoras tan sólo con eso.

Con sumo cuidado te destapo, no quiero despertarte, tu cuerpo ante mí, siempre en la misma postura, tu cara mirando hacia el techo con los ojos cerrados, tus  pechos bajo la camiseta que te regalé aquel cumpleaños, aquella que tanta rabia te dio, por el dibujo de Kitty, tu piernas descansando abiertas, dejando ante mí tu sexo, arduo de mí.

Yo no puedo soportar más esto, con suavidad quiero tocarte, dibujando con mis manos todo tu cuerpo, sin despertarte, sé que me sientes, tus pezones apuntan con fuerza hacia la lámpara, marcados bajo el suave tejido de la camiseta, recorro tu cuerpo con dulzura, la velocidad en tu respiración aumenta poco a poco, saliendo de ti, tímidos jadeos, gemidos, tu vientre se contrae y estremece, sigo hasta llegar a mi tesoro, a tu fuente de pasión, siento que te gusta, pero no debo seguir, tengo que detenerme, te vuelvo a tapar, no debes despertarte, quiero que sigas con tu sueño cada noche.