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RELATO DE NHOA

Mejor que en mis sueños

¡Menudo relato picantón nos ha mandado Nhoa! Josep Lobató y Laura Manzanedo se lo montan en el estudio. Deja volar tu imaginación y manda tu relato a ponte@europafm.es

Nhoa | Europafm.com | Actualizado el 16/09/2017 a las 21:04 horas

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Europafm.com / Ponte a prueba

Me había despertado inquieta, otra vez había soñado con él. Otra vez había sentido como lanzaba todos los aparatos de la mesa al suelo, mientras continuábamos en antena, como todos los oyentes me escuchaban gemir su nombre, como todos había descubierto mi deseo por él.

Ya era casi la hora de salir de casa, estaba nerviosa, mucho, me había cambiado de ropa unas diez veces sin exagerar. En cada una de ellas me ponía frente al espejo y repetía las mismas palabras: "este conjunto no es lo suficiente sexy para él" , ni lo suficientemente bonito, o elegante, o no marca mis caderas como debería, o demasiado descarado...
¡Dios!, me estaba volviendo loca.Cada noche me sentaba frente a él, deseando durante dos horas hacer que se callase con una largo y apasionado beso.Cada noche me mordía los labios mientras le miraba disimuladamente.
Desde el primer día que entró por la puerta me había vuelto loca por él.Mi nombre sonaba tan bien cuando salía de su boca...
Había pasado tanto tiempo absorta en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que ya estaba en la radio. Al final me había decidido por unos pantalones negros ajustados y una camisa blanca, ancha, con botones de perlitas, podía entre verse un sujetador negro a través de ella, justo como yo quería.


-Hola Laura- Me saludaste con dos besos, luego inspeccionaste mi figura con una sonrisa dibujada en la boca, reparando en mi sujetador, justo como yo quería.
-Te has dado cuenta, ¿eh? Salí con tanta prisa que ni me fijé... -Te miré a los ojos y lentamente deslice la vista hasta mi camiseta, entonces mis manos serpentearon hacia esta, desabrochando uno de los botones, notando como al instante tú también te mordías los labios.


Ha pasado media hora desde que comenzó el programa y nuestras miradas no han dejado de cruzarse.En uno de los anuncios decido acercarme más a ti, me siento en la mesa con las piernas cruzadas mientras te susurro algo al oído.Tu mano responde, se desliza lentamente por mi pierda izquierda y juguetea un poco más arriba de mis rodillas. Pero estoy segura de que no te tomas mi atrevimiento enserio. Cuando me quiero dar cuenta hemos vuelto de los anuncios, y ahora hay una llamada en la que quieren que relatemos la fantasía sexual que más deseamos hacer realidad. Estoy segura de que has notado como mis ojos han comenzado a brillar de fogosidad.Me arde todo el cuerpo, joder.


-Ay, mis pequeños guarrillos, siempre queriendo verme sufrir (de placer)- te sonrío y cierro los ojos un instante. Tu mano sigue sobre mi pierna, pero ahora está quieta y puede notar como tiemblo.
-Venga Laura, yo también ARDO EN DESEOS de oír tu relato-Sólo escucho esas tres palabras, que en un instante accionan algo en mí. Me muerdo el labio intentando serenarme... Pero no hay vuelta a atrás.
-Está bien, pero voy a hacer algo más que relatártela...-Pongo mi mano sobre la tuya que brinca sorprendida, la acaricio suavemente y la llevo hacia mi cara, hago que la recorra de un lado a otro, hasta llegar a mis labios, con los que la beso, para más tarde hacer que se deslice por mi cuello y acabe en mis pechos, -¡ah!- se te escapa un pequeño gritito al sentirlos duros al contacto con tus  manos.
-Os estaréis preguntado a qué me refería al decir que iba a hacer mucho más que relatarla y a que se debe nuestro silencio justo a continuación... Pues veréis, iré relatando todo lo que haga a partir de ahora.-


Continúo hablando con los oyentes, explicado detalladamente cada movimiento que efectúo, tú todavía me miras perplejo, pero te dejas hacer y sé por tu forma de morderte el labio que lo estás disfrutando.


Por fin, después de tanto roce me lanzo contra ti y te beso, no sin antes gritarlo a los cuatro vientos.Deseaba tanto estar entre esos labios, que me pierdo en ellos durante largo tiempo, puedo sentir la tensión de los oyentes y eso me excita aún más. Cuando logro despegarme de ti, ya has cogido la confianza necesaria y me empotras contra la mesa, haciendo que todo lo que hay sobre ella caiga al suelo. Mmmm... ese sonido suena incluso mejor de lo que había imaginado.
Puedo notar como tu confianza no es lo único que ha crecido en estos minutos, y mi mano quiere hacer esa confianza  más grande, mucho más.Tus brazos se tambalean al sentir mi mano sobre tu sexo, pero no por mucho tiempo, pues te lanzas a desabrochar mi camisa. Mi sujetador negro se encuentra ahora a tu merced, y lo muerdes con rabia, pero un segundo después ha desaparecido. Tu lengua de desliza cálida sobre mis pezones y me empieza a costar relatar esto, pues se me escapan pequeños gemidos.Puedo notar como sonríes contra mis pechos al darte cuenta de ello.
Mi mano mientras tanto se ha introducido por tu pantalón y acaricia tu sexo suavemente.La mano que se encuentra libre decide que es hora de dejar a mis ojos ver ese torso con el que tantas veces  he soñado. Ni si quiera se molesta en tener cuidado, un pequeño tirón y los botones de tu camisa saltan al suelo. Ya tendremos tiempo luego de hablar sobre la camisa que te debo.


Dios, pero que sexy estás así, medio desnudo, cumpliendo mi mayor deseo.
Decides que es hora de vengar a tu camisa, así que me quitas con tanta ímpetu los pantalones que creo que has roto la cremallera. Pero qué más da, puedes romperme entera si te apetece.
No me parece justo que si yo ando en bragas en medio de el estudio tú seas menos, así que hago lo mismo con los tuyos. Estoy húmeda, MUY HÚMEDA. Podrías ahogarte si bajases un poco más la cabeza. Pero son tus dedos los que se disponen a nadar en mis aguas. Entran decididos hasta donde pueden, y al sentirlos mi corazón se acelera peligrosamente. Comienzas a hacer pequeños círculos dentro de mí, inspeccionando la zona, calentándola. Mi respiración se dispara. Dudo mucho que los oyentes puedan comprender mis palabras, pero estoy segura de que intuyen cada uno de nuestros movimientos.Ya absorta en el placer que me estás proporcionando, noto como tus dedos se pierden. Levanto la vista y los busco desesperadamente.Ahora te encuentras con los calzoncillos por los tobillos, mientras te pones un condón, señal de que vas a hacerme gritar como hace tanto que ansío.

Joder, como me pone verte así.Pestañeo y... ¡Ahhh! Ahora la del gritito soy yo, acabas de penetrarme. Tardo un poco en reaccionar pero cuando lo hago salto sobre tus caderas, haciendo que te balancees hacia atrás y termines apoyado en la pared.  Comienzo a moverme más deprisa, dios, me estoy volviendo loca. La lujuria me invade.Me reúno con tus labios desesperadamente para ahogar mi grito, que seguro asustaría a todos los oyentes. Se te siente tan bien dentro de mí, sólo podría ser mejor si... Parece que me lees el pensamiento, antes de que me haya dado tiempo a pensar en ello, me volteas sujetando mis manos con una de las tuyas. Sonrío. Me pregunto como habrás sabido mi debilidad por que me controlen, jamás lo había mencionado.Empiezas a darme enérgicas estocadas y siento como la pintura de la pared comienza a tatuarme tu nombre en la espalda. Se pueden escuchar nuestros latidos en todas las radios. Quiero decirte lo mucho que me encanta esto, pero no me lo permites, me muerdes el labio para callarme. Ufff, cómo sabes lo que me pone. Me besas, haciendo que mi cabeza choque contra la pared y pueda oírse el ruido doloroso del impacto, pero me gusta y no tengo queja alguna.

Me gustaría agarrarme a tu trasero para hacer que fueses más rápido, pero me tienes bien sujeta. Sin embargo pareces haber comprendido mi deseo y me embistes brutalmente, haciendo que gima fuertemente. Te miro a los ojos como señal de que quiero que continúes incluso más fuerte. Y así lo haces. Sin apartar la vista de mis ojos tus estocadas comienzan a ser cada vez más fuertes, hasta que me das tan fuerte que juraría haber sentido como mi cuerpo hacía un molde de él en la pared. Entonces los dos soltamos un gemido que no dejamos terminar ya que buscas mis labios apresuradamente porque sabes lo que ocurrirá ahora. Nuestras piernas tiemblan, nuestros cuerpos se vencen uno encima del otro. Hemos llegado al placer máximo, juntos, justo a la vez, y nuestros pechos están tan pegados que podemos sentir como los corazones se nos van a salir de su sitio. Ha sido incluso mejor de lo que había soñado, nos hemos besado, con los ojos abiertos, lo que normalmente sería un beso frío, pero no, ha sido el beso más cálido que he probado nunca, hemos llegado al orgasmo cuando nuestras pupilas estaban a punto de fusionarse.


Ninguno de los dos tiene prisa por levantarse, y todavía permaneces dentro de mí, aunque ya sin moverte, sigues con la mirada clavada en mis ojos...
-Magnífico querida Laura, y ahora, mi pequeña guarrilla, como tu misma has dicho en tu relato, voy a hacer algo más que recordarlo...-Pones tu mano sobre mi pierna, y comienza de nuevo mi relato, está vez de forma real, está vez ya no sólo mío, está vez siendo nuestro y dejando atrás ser sólo un simple sueño. Está vez vas a dejar la marca de mi cuerpo en la pared de forma permanente...