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RELATO DE JUAN CARLOS LAMAS

Una noche en el monasterio

Juan Carlos vuelve a sorprendernos con un impresionante relato, en esta ocasión nuestras chicas son brujas. Lee y descubre el papel fundamental de Josep Lobató. Manda el tuyo ponte@europafm.es

Juan Carlos Lamas | Europafm.com | Actualizado el 22/10/2015 a las 17:27 horas

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Era de noche, una niebla muy espesa acariciaba la pequeña aldea de Perrozos y tres de los 25 habitantes que tenía la aldea se habían reunido en una casa frente a una pequeña hoguera para hablar de hechizos y conjuros y de cómo conseguir la forma de no envejecer jamás. Eran tres brujas acusadas de utilizar magia negra y otros cargos como la desaparición de varios niños de la comarca cántabra.

Laura, Sara y la aprendiz Puchi estaban cansadas de ver pasar los años sobre su piel y habían indagado en varios hechizos y libros de brujería para conseguir una juventud eterna. Poseían una pequeña cueva en lo alto de las montañas donde realizaban sus oscuros planes y mantenían a varios niños en cautiverio.

El comisario del lugar había hecho llamar a un conocido cazador de brujas llamado Josep Lobató porque la autoridad ya no podía usar más medios para atraparlas y niños de varias aldeas corrían peligro.Josep se presentó una mañana de diciembre en la aldea y entrevistó a todos los vecinos locales, a todos menos a las tres brujas que se hallaban en su cueva de las montañas escondidas del cazador que se había ganado una buena reputación por su eficacia a la hora de matar brujas.Laura, Sara y Puchi tenían ya casi todos los ingredientes para su conjuro, sólo les faltaba uno para que funcionase de forma segura...

- Puchi, vuelve a leerme los ingredientes de nuevo creo que sólo nos falta la sangre de una reina.
- Necesitamos 3 niños de 4 a 6 años por su pureza e inocencia, uno de 10 a 12 por su rebeldía y su juventud, varios gatos para alargar las vidas y por último sangre real.
- ¡Hay que capturar a la reina como sea! - exclamó Laura
- Estamos de suerte porque mañana pasará cerca de aquí y su ruta será por el desfiladero del Hermida, es un lugar perfecto.  - dijo Sara.

Josep estaba al tanto de los niños desaparecidos y comenzó a unir cabos, sabía que sólo les faltaba la sangre real y que la reina pasaría por el desfiladero, un lugar perfecto para preparar una emboscada. Acudió de inmediato a hablar con la reina y le pidió que le dejase acompañarle en su carroza. La reina Victoria no creía en brujerías y pensó que él era el loco y mandó inmediatamente que lo sacasen de su palacio de la Magdalena y que lo encerrasen.

Josep estaba preso y llegó el día en el que se cumpliría el plan de las tres brujas. El carcelero era un simple pastor y no fue demasiado dificil para Josep asustarle y lograr que lo liberase.
A toda prisa robó un caballo y se dirigió hacia el desfiladero donde ya estaban las brujas observando todos los movimientos de la reina.
El cazador de brujas detuvo la carroza y las brujas volaron hasta allí para comenzar una batalla por la sangre de la reina.
Murieron varios guardias de la reina y cuando sólo quedaban los cinco Josep pronunció unas palabras que hechizó a las brujas dejándolas inmóviles y así pudieron capturarlas.

Tras la quema de las malvadas brujas Josep desapareció y las leyendas contaron que él también era un brujo o especie de hechicero blanco que no contaba con el mal como compañero pero sí con la magia y que sabía todo el plan porque cuando fue niño, también fue victima de ellas en un intento fallido de conseguir su eterna juventud, habían matado a su madre pensando que la sangre que necesitarían era de una bruja blanca en vez de de una reina.