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RELATO DE FRANCISCO JAVIER

El OVNI del placer

¿Puede un extraterrestre tener poderes afrodisiacos? Envía tu relato a ponte@europafm.es

Francisco Javier | Europafm.com | Actualizado el 22/10/2015 a las 17:51 horas

Laura Manzanedo y Josep Lobató

Laura Manzanedo y Josep Lobató / Europa FM

Era un sábado por la noche, Laura estaba en casa aburrida viendo la tele, muy poco normal en ella; cuando de repente, tuvo una idea. Cogió el móvil, y empezó a buscar a Josep y a Sara por el WhatsApp:

-Chicos, ¿qué os parece si hacemos un camping esta noche? -escribió.

Los chicos aceptaron, puesto que tampoco sabían que hacer ese día.

-Hola chicas-dijo Josep.

-Buenas noches- contestó Laura.

-¿Os importa que haya venido con mi marido? Hoy tenía el día libre- añadió Sara.

Los chicos empezaron a montar las tiendas de campaña y más tarde comenzaron a cenar.

La cena que habían preparado estaba deliciosa, así que la mejor forma de digerirla era relajándose bajo el cielo nocturno. Pero Sara y su marido, se fueron antes a la cama, y no a dormir exactamente...

Mientras tanto, minutos después, Laura y Josep se fijaron en que una luz se dirigía hacia ellos y que cada vez se acercaba más.

Lo que pasó a continuación les dejó con la boca abierta: era un OVNI. De la nave nodriza, bajó una silueta, que se acercó a ellos.

Era una mujer, y empezó a conversar con Laura y Josep.

-Permitidme que me presente. Me llamo Puchi, y vengo del planeta WARRILL@S.

Entonces, una sensación invadió los cuerpos de Laura y Josep. Eran los poderes de Puchi, tenían poderes afrodisiacos que provocaban tener sexo... Mucho sexo. Y era una sensación muy "cálida".

Como si se conocieran de toda la vida, empezaron a tocarse los tres a la vez... Por toooodas partes.

Sí, sí, quiero más - empezó a gritar Laura.

Acto seguido, Josep y empezó a chuparle de arriba a abajo; y en todo tipo de posturas y formas, dándose mucho placer.

Pero los poderes de Puchi llegaron a más, y atrajeron a Sara y a su marido hasta la tienda donde estaban ellos. Era una auténtica orgía.

Al día siguiente, todos estaban en la misma tienda, desnudos, y todo hecho un desastre.

Puchi seguía allí, su nave no estaba así que decidió quedarse. Y desde entonces, el grupito de cuatro amigos se hicieron “íntimos”.