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RELATO DE RAUL MORALES

Pesadilla

A nuestros oyentes les encanta inventarse relatos de acción, secuestros y asesinatos. No te pierdas el relato de Raul y anímate a enviar el tuyo a ponte@europafm.es

Raul Morales | Europafm.com | Actualizado el 22/10/2015 a las 17:28 horas

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Europafm.com / Ponte a prueba

Josep miro de nuevo el reloj con nerviosísmo. Quedaban diez minutos para que empezase el programa, y las chicas aún no habían llegado. Tampoco cogían el teléfono, lo que resultaba muy extraño.

Ajustó el micrófono a su altura, se puso los auriculares y esperó un rato más, pero ni Laura, ni Sara ni Puchi aparecieron en el estudio de Ponte a prueba.

-¿Dónde se habrán metido? -Se dijo Josep a sí mismo, preocupado. -¿Les habrá pasado algo?

Se levantó, cogió su chaqueta, se la puso y fue hacia la puerta del estudio. No había un alma en el pasillo... Sólo silencio.

-¿Laura? -Preguntó a la nada, mirando a los lados. -¿Sara? ¿Puchi?

Como no obtuvo respuesta, decidió ir a buscarlas. Anduvo por los pasillos apresurado, en busca de las chicas, pero no encontró a nadie.

Sacó el móvil del bolsillo y marcó el numero de Puchi con las manos temblorosas, para ver si esta vez respondía la llamada.

BEEEEEEEP... BEEEEEEEP... BEEEEEEEEP... Nada. Seguía sin cogerlo.

Pero, de pronto, Josep creyó escuchar una melodía que le resultaba familiar... ¡Era el tono de llamada de Puchi! Lo que significaba que su móvil no estaba muy lejos...

Josep prestó atención a la melodía para averiguar de donde procedía... Y descubrió que procedía del cuarto de baño que había dos metros a su derecha. Curiosamente, un cuarto de baño masculino.

Se acercó a la puerta lentamente, puso su mano derecha sobre el pomo y, cuando estaba a punto de abrirla, la música dejó de sonar y alguien respondió a la llamada. Josep se llevo el móvil al oído y preguntó con la voz entrecortada:

- Puchi... ¿Eres tu?- No. -Respondió una voz grave y amenazadora.

-Tengo a las chicas. Si entras, me las cargo.

Josep se puso pálido de inmediato. Pero unos instantes después, pensó que debía tratarse de una broma, así que giró el pomo para empujar la puerta y encontrarse cara a cara con el graciosillo,  pero la voz volvió a hablar:

- Yo que tú no haría eso...

- No me digas. Qué gracioso.

Josep abrió la puerta de golpe, y ahogó un grito al ver la escena. Las chicas estaban atadas a unas viejas sillas de madera. Sus bocas estaban cubiertas con cinta adhesiva. Y, junto a ellas, un hombre alto y aterrador sostenía dos objetos. En una mano, el móvil de Puchi, en la otra, una pistola.

- Te lo advertí. -Dijo el hombre, y acto seguido apunto a las chicas con el arma y pego tres tiros seguidos.

¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!

Josep abrió los ojos, aterrado. Alguien le estaba dando golpes en la cabeza.¡PUM! ¡PUM!

Era Sara, que no dejaba de golpearle con  una botella de agua.

-¡Despierta, Josep! Quedan cinco minutos para que empiece el programa...