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RELATO DE MARTOOCHA

De la realeza

No os podéis perder esta impresionante carta de despedida de la princesa Puchi. Sorpréndenos y envía tu relato a ponte@europafm.es

Martoocha | Europafm.com | Actualizado el 16/09/2017 a las 21:04 horas

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Querida mayordoma:

Laura, esta noche pasada ha sido la más apasionante que he tenido, y por desgracia, que tendré.

Mi padre, el rey Josep, se ha enterado de nuestro acalorado encuentro a la luz de la luna. He sido traicionada por Sara, el ama de llaves que nos pilló y celosa de nuestros múltiples y húmedos orgasmos fue descontrolada a contárselo a mi padre.

Siento decirte adiós tan apresuradamente, voy a ingresar en un convento o de lo contrario mi padre me encerrará cual criminal en una cárcel y tú, amada mía, será mejor que escapes del reino cuanto antes. El rey te tiene en busca y captura.

Bueno... voy a ser sincera, en realidad no te quería tanto como piensas querida, yo no soy una mujer que se ata a las personas, prefiero disfrutar del sexo sin compromiso. Por eso, ya que esta es una carta de despedida, te confesaré que te engañé con Richard, el reciente difunto pinche de cocina.

Me imagino que recordarás el revuelo que se montó tras su repentina desaparición de palacio cuando sólo faltaban unas horas para la llegada de los invitados al banquete real.

Ese día yo estaba muy juguetona.


Le hipnoticé con uno de mis senos, le seduje con risas lujuriosas y mordeduras de labios, le secuestré con la mirada hasta llegar al cuarto de limpieza donde entre escobas, mopas y fregonas empezamos a hacerlo como si no hubiese mañana.

Al pobre se le notaba que no sentía placer desde hace mucho tiempo y conmigo le tocó la lotería. Tuvimos un feliz sexo anal y descubrí que cocinar no era lo único que sabía hacer con entrega, pasión y profesionalidad por lo que volvimos a quedar en muchas más ocasiones.

Él era experto en artes culinarias y yo una experta sexual, un perfecto amante... sí, hasta que le encontré tirándose al jardinero entre los arbustos florales del jardín.

Aunque después me uniese a él y tuviese el mejor orgasmo de mi vida no podía permitir que mi reputación de princesa deseada e infiel fuese manchada por Richard poniéndome los cuernos con un jardinero homosexual.

Siempre he dicho que las situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas, por lo que les metí un palazo a cada uno. Mientras estaban inconscientes tuve el tiempo necesario para cavar un gran hoyo en el jardín lo suficientemente grande para que cupiesen los dos.

No fui tan mala como de costumbre, les enterré vivos pero les enterré juntos.

Eran un buen abono para mis hortensias.

Una lástima que fuesen encontrados por la obra que tuvieron que empezar gracias a que a la pordiosera de mi quinta madrastra se le metió en la cabeza que quería una piscina.

Seguramente, ella se quedará en la piscina tomando el sol para coger un color tostado mientras que mi padre pasa el tiempo con el que cree que es su hijo. Estoy segura de que es bastardo, pero allá el rey con sus cegueras de amor.

Volviendo al tema de meterme a monja, no creo que aguante tanto tiempo oprimida en un convento lleno de monjitas enclaustradas. Seguramente me acabaré emborrachando con la sangre de Cristo para más tarde ahorcarme con un rosario.

Se despide sin más reparos lo mejor que vas a poder encontrar en tu triste vida de indigna, adiós.

Atentamente: Princesa Puchi.