Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

RELATO DE ALEJANDRO VILLALÓN

El secreto de Josep

En este relato Josep Lobató tiene una aventura sexual con un chico muy conocido por los oyentes de Ponte a prueba. Anímate y envía tu relato a ponte@europafm.es

Alejandro Villalón | Europafm.com | Actualizado el 22/10/2015 a las 17:34 horas

Ponte a prueba

Ponte a prueba / Javi Del

Notaba sus latidos, demasiado acelerados, golpeteando rítmicamente en su pecho. Los notaba tan cerca... Tal y como siempre había deseado. No sólo sus latidos estaban acelerados, era todo su cuerpo.

Noté un escalofrío recorrer mi espalda cuando su cuerpo desnudo entró en contacto con el mío, una vez más en lo que llevábamos de noche. Le abracé y dejé que la sensación de gozo que ello me producía invadiese mis sentidos.

Pasamos a los besos y a las caricias, cada vez más frenéticos, uno sobre el otro, los dos completamente desnudos. Besos en el cuello, en los labios, en las mejillas, en el pecho, mientras le acariciaba su torso, y deslizaba lentamente mi mano por sus abdominales, duros como piedras, lo suficientemente marcados como para que a cualquiera se le cayese la baba al verlos.

Tras unos momentos de placer, ambos alcanzamos el éxtasis, exhaustos sí, pero felices, abrazados tras haber realizado un ritual tan antiguo como el propio mundo, aunque algo diferente, ya que los dos somos chicos.

Le miré, y le sonreí. Me miró, y me sonrió.

Me miró con esos ojos suyos del color del agua marina, tan profundos que podrías perderte en su infinidad, disfrutando de una variedad cromática que va desde el azul zafiro al color de una noche estrellada en una sucesión de inigualable belleza, dependiendo de la luz que hubiese en cada instante.

- Eres increíble - me dijo - jamás me habría imaginado tener esta faceta, ni estar así, en tu cama, desnudo, compartiendo lo más íntimo de mi cuerpo, y feliz de haberlo hecho.

Me besó, un beso que duró un par de minutos, pero que a mí se me antojó fugaz. Sin volverse si quiera, con si habitual actitud de pasotismo, me dijo:

- Por cierto, deberías limpiar el suelo, se te ha caído la baba cuando me he quitado la camiseta, así que ten cuidado de no resbalarte.

Josep se abrochó los botones de la camiseta mientras miraba el Whatsapp de Laura diciéndole que dónde estaba, que el programa estaba a punto de empezar. Dicho esto, abrió la puerta de la casa de Richard:

-No sólo tocas muy bien el violín- y se fue.