EL TELONERO DE CRISTINA PEDROCHE

Alberto Chicote, de cerca: su edad, su pasado en el rugby, su nieto Hugo, su futura boda y cómo adelgazó 40 kilos

Alberto Chicote es el fiel compañero de Cristina Pedroche en las Campanadas de Antena 3. El cocinero de 52 años es quien habla mientras suena el reloj de la Puerta del Sol, la colaboradora de Zapeando tiene que comer las uvas por pura superstición. Bromea diciendo que es el telonero, al fin y al cabo ya dio la verdadera campanada este martes al anunciar su próxima boda con Inma Núñez.

Alberto Chicote, de cerca: su edad, su nieto Hugo, su futura boda y cómo adelgazó 40 kilos
Alberto Chicote, de cerca: su edad, su nieto Hugo, su futura boda y cómo adelgazó 40 kilos // Atresmedia

Europa FM

Madrid 31/12/2021 18:04

Alberto Chicote empieza 2022 con planes de boda. El presentador de 52 años confesó este martes a Roberto Leal su intención de casarse próximamente con su pareja, Inma Núñez.

"No tardaremos demasiado", le contó el presentador de las Campanadas de Antena 3, que ya estuvo casado anteriormente. No tuvo hijos entonces ni tuvo nunca intención de tenerlos con Inma, quien es madre por partida doble y también, abuela. Hugo es nieto de Inma y también de Chicote. "Yo digo siempre que no tuve hijos pero tengo un nieto. Yo lo hago siempre difícil", le dijo a Mariló Montero en su programa de viajes de laSexta.

Su peor momento: sufrir por amor

Alberto Chicote atraviesa ahora un momento dulce a nivel sentimental y profesional, aunque antes no había tenido demasiada suerte en los asuntos del corazón.

En el programa de Antena 3 El rincón de pensar, presentado por Risto Mejide, reveló que el peor momento de su vida lo vivió tras una ruptura.

"Cuando más tiempo lo pasé mal y peor fue cuando tuve una relación con una persona que decidió abandonar aquello sin ni siquiera darme una explicación. Y yo no puedo entender el mundo sin explicaciones", le contó el cocinero que llevaba tres o cuatro años con esa pareja. Desapareció de la noche a la mañana sin decir "ni mú": "A golpe de enter, porque en aquel momento no había WhatsApp. Eso me dolió muchísimo. Fue de las cosas que más tiempo me he pasado preguntándome el porqué".

El punto de inflexión se produjo cuando un día llegó al restaurante antes de ponerse a trabajar algo cambió: "En ese momento me eché una llantina de campeonato y dije 'joder, soy un tipo nuevo', fíjate que tontería".

Su futura mujer Inma, su pilar fundamental

Inma Núñez, de la que ya sabemos es su futura mujer, cambió su vida. En ella reencontró el amor y a su vez, uno de sus pilares más importantes. Ella es una de las responsables de que el negocio del cocinero funcione.

La pareja se conoció en 2004, cuando Núñez hacía las veces de jefa de sala de su reconocido restaurante Nodo. Entre comensales y platos, tuvieron que pasar 10 años y un divorcio para que Alberto Chicote y ella finalmente se animaran a compartir algo más que una relación profesional y desde entonces no se han separado.

"Llevo trabajando con él desde hace mucho tiempo y nunca hemos tenido problemas, tal vez porque somos muy parecidos en la forma de pensar en el trabajo", explicó Inma a Mamen Mendizábal en Palo y Astilla.

Inma es un gran apoyo para el chef, ya que entiende a la perfección lo que ha cambiado su vida desde que se ha hecho mediático: "Le ha cambiado porque tiene mucho menos tiempo, hacemos muchas menos cosas de las que hacíamos antes. Hoy empezaba un nuevo programa, por ejemplo, y anoche no durmió. Esas cosas influyen en el estado de ánimo, en el cansancio...".

Cómo adelgazó 40 kilos en año y medio

La imagen de Alberto Chicote ha cambiado mucho desde que lo conocemos. Ahora pesa 40 kilos menos.

Sobre cómo fue este cambio habló en una reciente visita al programa La Roca, el espacio de Nuria Roca en laSexta, en la que contó que no había recurrido a ninguna dieta milagro. "Nunca. Yo he perdido 40 kilos, poquito a poco, al tran tran. Empecé con un programa que se llamaba Dietas a examen y en el que diferentes personas se sometían a diferentes dietas y yo me sometí a una consistente en alimentarme mejor y hacer ejercicio de un modo habitual. De esto hace ya varios años, y desde entonces hasta ahora no ha pasado ni un solo día en el que nadie me haya preguntado: '¿Y tú qué te has tomado para perder peso?'. Ni un solo día", contó el cocinero que constantemente recuerda la importancia de ponerse en manos de profesionales.

"No hay milagros. No hay productos que te vayan a hacer así... Hay que ir al médico, consultar el caso de cada uno y ponerse en manos de un profesional siempre".

Unos padres muy estrictos

Igual que habla de su vida sentimental, Alberto Chicote también habla de su pasado y no tiene problemas en confesar que su infancia no fue fácil. Sus padres fueron muy estrictos.

"No eran muy permisivos", le contó a Mamen Mendizábal en el programa Palo y Astilla. Nunca se esforzaron en ser "amigos" de su hijo: "Creo que tenían bien claro que no era su papel, porque seguramente me hubiesen permitido cosas que no me permitieron o hubiesen dirigido mi camino con otra prestancia".

Una educación estricta que ha forjado la personalidad de Alberto, en la que destaca entre otras cosas su disciplina a la hora de trabajar: "He odiado a mis padres mucho, pero creo que estaban haciendo un gran trabajo conmigo".

Su pasado como jugador de rugby

Antes de convertirse en uno de los cocineros más famosos de España, en su adolescencia Chicote se aficionó al rugby. Un deporte en el jugó desde los 14 hasta los 20 años y del que llegó incluso a formar parte de la Selección madrileña de rugby.

Chicote jugó en la posición de talonador después de haber empezado como 'flanker', pero nunca llegó a participar en ningún campeonato fuera de España. Algo que sí consiguió su compañero de equipo en la selección madrileña, Javier Bardem.

"Creo recordar que Javier jugaba en Cisneros. Luego jugó en la Selección Española, pero yo no. Él era pilier, jugaba de ‘3’, se ponía a mi derecha. Lo pasamos… Me acuerdo mucho de él, pero no nos hemos vuelto a ver", explicó en una entrevista para Marca en 2017.

A los 20 años, Chicote decidió dejar de el rugby como una afición para centrarse en la hostelería. aunque, tal como le confesó a Mamen Mendizábal, "el que ha jugado al rugby es jugador para siempre aunque no juegues, es algo que llevas en la mochila".