PRINCESA DE ASTURIAS A LA CONCORDIA

José Andrés: su mujer, sus hijas, una casa de dos millones de euros y su lado más humanitario

El chef José Andrés recibe este viernes el Premio Princesa de Asturias a la Concordia por sus labores de ayuda humanitaria. En su faceta más personal, al margen de los fogones, su mujer y sus hijas siempre están ahí, tras el éxito que le ha permitido tener una exclusiva casa de dos millones de euros.

José Andrés: su mujer, sus hijas, una casa de dos millones de euros y su lado más humanitario
José Andrés: su mujer, sus hijas, una casa de dos millones de euros y su lado más humanitario // GTRES

Europa FM

Madrid 22/10/2021 18:00

Habitual de los premios, el chef José Andrés recibe este viernes 22 de octubre uno de los más especiales de toda su carrera: el Premio Princesa de Asturias a la Concordia.

El español, conocido por sus tareas de ayuda humanitaria, recibe este galardón por la labor desinteresada que ha desempeñado con su organización benéfica World Central Kitchen durante la última década. Así, los 50.000 euros que le otorga la concesión de este premio irán destinados a los afectados de La Palma, tal y como ha prometido José Andrés.

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José Andrés, Premio Princesa de Asturias a la Concordia. // EFE

Su faceta más humana: World Central Kitchen

El cocinero hispano-estadounidense lleva años centrado en el trabajo con esta ONG, que fundó en 2010 tras el terremoto de Haití, y con la que ha participado habitualmente en misiones de ayuda humanitaria a lo largo de más de 13 países. En concreto, la marca del chef ha repartido ya más de 15 millones de comidas y alcanza ya los 50.000 voluntarios.

Este trabajo desinteresado de World Central Kitchen le ha valido para ser nominado dos veces al Premio Nobel de la Paz e incluido en la lista de “Las 100 personas más influyentes” por la revista Time en 2012 y 2018. El cocinero fue portada de esta misma publicación el pasado abril, tras su apoyo y compromiso en las zonas más afectadas por el coronavirus y los desastres climáticos del último año.

"Como inmigrante y como cocinero, me siento honrado de que Time haya compartido la historia de una única persona intentando ayudar... pero también comparto este honor con los millones de personas alrededor del mundo que están alimentando a la humanidad, especialmente en estos tiempos tan inciertos. No es un yo individual, sino un nosotros común", reiteró.

Además, su proyecto también ha llegado recientemente a España, donde su fundación tiene ahora el objetivo de repartir 40.000 comidas diarias entre Cádiz, Barcelona, Madrid, Sevilla, Huelva y Valencia. "No hay muro que detenga el virus, ni muro que detenga el hambre", aseguraba.

Más de 100 millones de Jeff Bezos

Asimismo, el pasado mes de julio, el propio fundador de Amazon, Jeff Bezos, destinó su nuevo galardón de carácter filantrópico, el Premio al Coraje y la Civismo, a José Andrés por su labor en World Central Kitchen. Su premio, valorado en más de 100 millones de dólares, ha servido para reforzar la tarea del cocinero de apoyar a las áreas afectadas por desastres.

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José Andrés y Jeff Bezos. // GTRES

El apoyo incondicional de su mujer Patricia

José Andrés, de 52 años, lleva casado desde 1995 con Patricia Fernández de la Cruz, su mujer y su gran apoyo durante la escalada hacia el éxito profesional y personal. Así lo avalan sus 25 años de matrimonio y las tres hijas que tienen en común, además de sus negocios conjuntos.

Conocida como Tichi por las personas más cercanas al núcleo familiar, la pareja ha sustentado su amor sobre el pilar del entendimiento. Según ella misma aseguraba, ambos comparten la idea de que "si puedes, debes ayudar".

"Al mismo tiempo, me siento que el equilibrio entre esa idea y nuestra propia vida. Trato de mantenerle en contacto con la familia", explicaba la esposa del chef, asegurando que "él es la sal de mi vida: la hace más sabrosa... pero también más loca".

Por su parte, el chef dedicaba unas bonitas palabras a su esposa, que renunció a su trabajo para poder criar a su familia y ha sido muy importante en el éxito del chef: "Me ha dado mi norte. Con ella he ganado en sentido común. El auténtico corazón de mi familia. Es como la materia negra que une todo mi universo, está presente en cualquier decisión importante que tomo. Lo tengo claro: no habría logrado ni un 10% de lo que he conseguido sin ella", aseguraba en una entrevista para Vanity Fair.

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José Andrés y su mujer Patricia. // GTRES

Un amor español muy a la americana

Aunque ambos son españoles, no fue su tierra natal la encargada de unirles: se conocieron en Estados Unidos y se casaron allí. Fue en Maryland, a 43 kilómetros de Washington D.C., una noche "bailando salsa", tal y como confesó el chef en una entrevista con El Periódico de Catalunya. "Me di cuenta de que me gustaba, pero ella no me hacía mucho caso. Lo seguí intentando", explicaba.

El chef llegó a Nueva York en 1991, con tan solo 22 años, tras finalizar el servicio militar a bordo del buque-escuela Juan Sebastián Elcano. Allí, dio el salto a las cocinas trabajando en El Dorado Petit, un restaurante del empresario Lluís Cruañas situado en la isla de Manhattan y, más tarde, abriría su primer negocio en Washington, el famoso local Jaleo.

Por su parte, Patricia aprovechó el trabajo de su tío en la capital norteamericana para mudarse allí durante seis meses y así mejorar su nivel inglés. "Mi tío trabajaba en la embajada española. El plan era quedarme aquí durante seis meses, estudiar algo de inglés y volver, pero terminé quedándome. Tomé algunas clases, fui a Montgomery College y luego terminé mis estudios en la Universidad de Maryland. En el proceso conocí a José", recordaba Patricia en una entrevista para la revista Bethesda Magazine.

"Estuvimos saliendo un año y medio. Mi padre había muerto en septiembre de 1994 y nos casamos en septiembre de 1995. Fue una boda civil y luego nos fuimos a España para la boda religiosa, que fue la verdadera, con nuestros amigos. Pero por la muerte de mi padre, hicimos una celebración pequeña, que fue muy agradable", revelaba.

Sus tres hijas

De este amor tan internacional nacieron sus tres hijas: Carlota, Inés y Lucía, de 21, 19 y 16 años, respectivamente. Aunque las tres han sido criadas en Estados Unidos, sus padres siempre han querido que mantengan el amor por España y las tradiciones de nuestro país.

Las tres estudiaron en The Woods Academy, un exclusivo centro católico –solo admite 320 alumnos de entre 3 y 14 años por curso– que abrió sus puertas hace medio siglo como academia de las Ursulinas. Está situado en Bethesda, a pocos minutos de la casa familiar y es considerado uno de los mejores colegios de una de las zonas más exclusivas de Washington.

Carlota, la mayor, acaba de terminar sus estudios en la Stern School of Business, una subdivisión de la Universidad de Nueva York considerada una de las escuelas de negocios más valoradas de Estados Unidos. Por ella han pasado grandes nombres como Jared Kushner (marido de Ivanka Trump), Juan Antonio Samaranch o el diseñador Salvatore Ferragamo.

Además, son habituales de los vídeos de cocina con su padre, donde se convierten en las pinches perfectas del cocinero hispano-estadounidense.

Su espectacular casa de dos millones de euros

La humildad y el trabajo de José Andrés no tapan el éxito que el cocinero ha obtenido a nivel internacional. Así lo avalan sus más de 31 restaurantes a lo largo del país americano, donde desarrolla la mayor parte de su carrera culinaria, y una fortuna personal valorada en alrededor de 50 millones de dólares –es el décimosegundo cocinero más rico del mundo–.

Su perfil bajo no quitan, sin embargo, que el chef viva a lo grande en una espectacular mansión en uno de los barrios más exclusivos de Washington, al que se mudó hace más de 13 años.

Esta villa de lujo, que ronda los 2.300.000 dólares, fue diseñada por el prestigioso arquitecto David Jameson y cuenta con más de 2.300 metros cuadrados de parcela y 550 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. Además, tiene cinco habitaciones y seis baños, un enorme salón, una sala de juegos, una extraordinaria cocina e incluso un gran jardín con huerto.

Sin embargo, el verdadero motivo de este exclusivo emplazamiento no es más que la necesidad de permanecer en una comunidad familiar y así darles la mejor educación posible a sus hijas: "Patricia quería asegurarse de que estuviéramos cerca del colegio. Yo crecí en un lugar donde podía ir caminando a clase todos los días. Y para mí eso era muy importante. Pienso que todos los niños deberían crecer en una comunidad pequeña", reconoció José Andrés.