LOS NERVIOS PREVIOS A UN CONCIERTO

Leiva muestra la cara B de las giras: "Me veo fuera de onda tratando de molar"

Leiva se abre en canal en sus dos últimas publicaciones en Instagram. Después de dos años sin salir de gira, el cantante empezó este sábado 21 de mayo el tour Cuando te muerdes el labio y lo hizo con nervios y mucho caos. "Se arremolinan las dudas en la parte alta de la panza, y se parece un poco a algo malo, como vírico".

Leiva arrancó su gira 'Cuando te muerdes el labio' el sábado 21 de mayo en Bilbao
Leiva arrancó su gira 'Cuando te muerdes el labio' el sábado 21 de mayo en Bilbao // Gtresonline

Europa FM

Madrid 24/05/2022 12:04

La gira de Leiva ha empezado. Después de que problemas de salud obligasen al artista a retrasar su inicio, previsto para el 30 de abril en A Coruña, finalmente el tour Cuando te muerdes el labio arrancó este sábado 21 de mayo en Bilbao.

El tour ha empezado como todos, de manera atropellada y sin mucho glamour. Lo ha contado el propio Leiva en Instagram, donde ha publicado un extenso post mostrando la cara B de las giras. Al final todo acaba saliendo bien, pero los inicios son siempre atropellados.

"Así empiezan las giras, llenas de cabos sueltos. Te mueves lento como cuando te curras con alguien en un sueño. No hay forma de llegar al todo OK que llevas meses visualizando en tu cabeza. Se arremolinan las dudas en la parte alta de la panza, y se parece un poco a algo malo, como vírico. Por momentos pienso que pudiera ser el virus del mono loco ese, aunque cueste creerlo. Me cuelgo un rato con la sensación de estar poniéndome malo, pero el nivel de decisiones no me permite permanecer mucho ahí, así que se apaga esa alarma", escribe el cantante, que lleva ya más de dos décadas en la música. Pereza, su primera banda, nació en 2001, aunque antes ya había empezado a tocar con Rubén Pozo y el batería Truli.

"La prueba de sonido no va, es extraña, suena densa, como deslavazada. El recinto es enorme y rebota mucho. Algunos vídeos de la pantalla no están en sincro apenas unas horas antes del show. Mi amigo Mario suda pomada. Me lo transmite como en bajito y empiezo a sudar esa misma pomada. Dice que hay cosillas por ajustar pero que va a estar bien. Esa info es igual a esto es un desastre, Lei. Me sugieren que haga un vídeo para redes comentando que empezamos, y que todo increíble para el arranque hoy en Bilbao. Todos saben que no va suceder tal vídeo", añade el cantante, que recoge su relato en dos publicaciones de Instagram.

"En mi hab del hotel hay algo enganchado en el extractor de humos, y el ruido está acrecentando peligrosamente mi desquicie desde la noche de ayer. Me subo a una silla alta asumiendo un riesgo alto, y trato de pegar encima una toalla con cinta aislante al techo. Muy Spinal Tap. Juancho ve todo y me dice que hagamos unos txacolís abajo en el bar del hotel. Va, aflojemos un poco. Hablamos de looks de gira y de lo que mola seguir juntos en el camino. Escuchamos I can’t get next to you de Temptations camino al recinto en la furgo. ¡Es fantástica!".

La tensión por la situación contrasta con la relajación que suponen estos momentos de conversaciones.

"Se mastican los nervios pero el golpecillo de vino amortigua y me hace ver con gran ilusión la escena maravillosa de todos en la furgo de nuevo. Backstage, gente de la crew sudando y órdenes en walkies solapándose. Me pruebo un traje negro con un chaleco sin mangas y me veo fuera de onda tratando de molar. Mi angelillo de la guarda, Paz, me dice cosas bonitas y me da un beso. Ella es el elemento casa que cuando uno está de gira necesita. Igual que Fede".

"En el paseíllo al escenario deseo estar viendo El Conde de Montecristo en mi casa con mi perro ciego que murió. Me hace bien pensarlo. A veces cuando llueve mucho y voy caminando por la calle, también lo pienso. Piso el escenario y veo esa marabunta rugir. Entro en un viejo conocido estado medio abstracto, como en nebulosa. Álex me da la Telecaster y empezamos".

"Zas, zas, zas, zas, zas, zas, las seis primeras al cuello. Sin parar. Bilbao, como siempre, me envía rápido un mensaje de cariño que me aporta la confi exacta que necesito para fluir, soltar y conectarme. A veces cantan a muerte, otras escuchan en un silencio hermoso, como si de una coreografía perfecta de público soñado se tratase. Me quitan la estupidez de un plumazo. De repente vuelvo a ser músico, y tengo los dos pies puestos en mi oficio después de dos años silbando", añade Leiva.

Esos dos años son los dos años de pandemia que pararon a la gran mayoría de músicos en todo el mundo. "Nos abrazamos en el back y aplaudimos a Esme —nueva integrante de la banda—, que se ha salido. Me siento a cambiar repertorio y algunos tonos. Cuando voy camino de reunirme con técnicos para variar dimensiones de escenario, ajustar luces, etc. Juancho vuelve a verlo y me dice BASTA con dos txacolís en la mano. Horas después caigo rendido en el hotel y el ruido del extractor me mece".

Leiva se abre en canal en esta publicación para mostrar su trabajo desde otra perspectiva. No desde lo que mola y lo que vende, sino desde lo que a él y a su grupo le emociona.

"Supongo que la cosa va de vender tu pescado el día que empiezas una gira y amplificar el molómetro, pero mis arranques se parecen más a esto. Agradecer que empezamos, que estamos vivos y, sobre todo, celebrar que seguís ahí. Lo demás, poco a poco. Eskerrik asko, Bilbo!".

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