Lo que ha contado Sabina sobre su retirada y la decisión de dejar los escenarios
El 30 de noviembre de 2025, 12.000 personas fueron testigos del adiós definitivo de Joaquín Sabina. No hay marcha atrás, el cantautor jienense que afirma retirarse en el mejor momento quiere quedarse en casa. Eso sí, deja un repertorio de canciones que son himnos de una generación que seguro le van a sobrevivir.
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El 4 de julio de 2024, el equipo de Joaquín Sabina difundió una nota de prensa anunciando la gira que pondría punto y final a la trayectoria del cantautor español más aclamado de las últimas décadas. “Al calor de esas mieles (refiriéndose al éxito de la gira Contra todo pronóstico), por la cortesía de no abandonar la fiesta sin despedirse, Joaquín Sabina ha decido subir de nuevo a los escenarios para saludar por última vez antes de bajar el telón. Una gira donde decirnos, donde decirse HOLA Y ADIOS”.
Sí, era el anuncio de su retirada y el propio artista se encargó de aclarar después que no era una estrategia de marketing y que era una despedida definitiva: “No va a haber un interrogante al final de esta gira, es el fin y tengo muchas ganas de quedarme en casa, de ser menos una persona pública a la que matan a selfis cuando sale a la calle y de dedicarme a leer y a pintar".
La gira comenzó en febrero en América, donde dio conciertos en México, Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Perú, Chile, Uruguay y Argentina. En septiembre llegó a España donde ofreció una treintena de shows, poniendo punto y final al tour y a su carrera musical el 30 de noviembre en el Movistar Arena de Madrid.
Su concierto final, con alrededor de 12.000 personas abarrotando el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid, fue un evento lleno de emoción y de un público rendido al cantautor que cerraba así una era musical. Tras cantar Princesa, uno de sus temas más icónicos, y recibir una infinita ovación, abandonó el escenario por última vez con La canción de los (buenos) borrachos sonando de fondo.
“Ya hace una semana del último vals en Madrid y solo podemos daros las gracias por acompañarnos en 71 conciertos por América y Europa. Gracias eternas por vuestra complicidad, cercanía y cariño. Ha sido la mejor gira de mi vida”, escribía el de Úbeda solo unos días después en sus redes sociales.
Huyendo de los selfis y corriendo a por libros
Este definitivo adiós de Joaquín Sabina, aunque previsible, nunca fue imaginado por sus fans que esperaban seguir escuchando de su voz Yo me bajo en Madrid, Quién me ha robado el mes de abril y Calle Melancolía, entre otros himnos. Quien ya lo veía venir desde hacía tiempo había sido el propio artista que nunca pensó que con 76 años seguiría calándose el sombrero para ponerse delante del micrófono.
“Yo siempre pensé que, con esta provecta edad, no iba a estar en el escenario haciendo rock & roll", le confesó a Carlos del Amor. Él quería pasar al disfrute personal, a “vivir de otra manera, más tranquila, más introspectiva”.
“Leer, pintar, observar el mundo desde la ventana de mi casa… Eso me llena ahora"
Ahora, como ha reconocido en numerosas entrevistas, el crápula bohemio que vivía de noche, de bar en bar, solo quiere “estar en casa, leyendo y pintando”. Además, no sale, “no voy a ningún sitio desde hace mucho tiempo”. “Leer, pintar, observar el mundo desde la ventana de mi casa… Eso me llena ahora mismo más que subir a un escenario”, aseguraba cuando anunció la gira final.
Y no, no es que odie lo que pasa fuera de su casa, lo que no lleva bien es todo lo que implica la fama. “Mi modo de escribir era en los bares a las tres de la mañana, no me importaba que estuviera lleno de gente siempre que a mí me dejaran tranquilo, y eso hubo un momento en el que ya no fue posible. Entonces me encerré en mi casa”, contaba en una entrevista en marzo de 2024 en la revista Esquire.
“Luego nacieron los selfis, en fin… Me acuerdo de nuevo de Woody Allen en Desmontando a Harry, cuando va al infierno donde están los demonios con los tenedores pinchando a la gente y ve a un tío y le dice: 'Pero ¿tú qué has hecho?'. Y el otro responde: ‘Inventé el metacrilato’. Siempre me acuerdo del cabrón que inventó los selfis, me han amargado seriamente la vida”, señalaba sobre su aversión a poder ser fotografiado en cualquier sitio.
Además, “sin solemnidad y huyendo de los llantos como la peste”, este punto y final lo asume de forma razonable y serena porque “creo que ya no le debo nada a nadie, ni siquiera a mí mismo. Yo no tengo esa cosa terrible de tener que cantar todos los días: cuando no canto estoy bien. Así que no me preocupa lo más mínimo”.
“No tengo espinas clavadas y pienso que me retiro en el momento justo. Creo que dejo una colección de 25 canciones que me van a sobrevivir y no me veo obligado a dar más en público", admitía en esa entrevista de Esquire que se hizo en Nueva York.
¿Y ahora qué va a hacer Sabina?
Retirado de los escenarios, de las promociones y de las giras, el cantante jienense disfruta de lo que quería, de su casa, de su familia, de sus amigos… y de Jimena. “Llevo 30 años con la Jime y ella tiene mucho que ver en mi cambio de vida. Hace tiempo que no quiero ir a ningún sitio donde no esté ella (...). Cumplí 50, tuve el ictus y me puse a vivir con la Jime hasta hoy", reconocía Sabina.
"Hace tiempo que no quiero ir a ningún sitio donde no esté la Jime"
Con ella, a la que se refiere como el “verdadero amor” se casó el 29 de junio de 2020, en Madrid, durante la pandemia, después de más de dos décadas de relación, y su testigo fue Joan Manuel Serrat. “Con ella he encontrado otra felicidad que no había conocido ni disfrutado”, aseguraba a Pablo Motos en El Hormiguero en 2022.

En la seguridad de su casa de la calle Relatores, cerca de la céntrica plaza de Tirso de Molina de Madrid, se dedica a pintar y a escribir poesía. Además, sigue persiguiendo un sueño: fantasea con la posibilidad de ofrecer conciertos en el Teatro Apolo, al lado de su casa: “Si pudiera comprarlo, sería una maravilla. Yo estaría un día a la semana, los jueves, e invitaría a gente al escenario a cantar conmigo. Eso creo que lo podría hacer bien y me divertiría mucho, pero es solo una fantasía”.