LOS FELINOS SUFREN MUCHO EN VERANO

Cómo proteger a tu gato de las altas temperaturas y cómo detectar un golpe de calor

Nadie se libra de los efectos de las altas temperaturas, tampoco nuestras mascotas. Los gatos, igual que los perros, sufren los efectos de la ola de calor. ¿Cómo hacérsela más llevadera? Estos consejos te servirán de ayuda.

Gatos y calor: consejos para proteger a tu felino
Gatos y calor: consejos para proteger a tu felino // Pixabay

Marta Villena

Madrid 17/08/2021 06:02

Los gatos sufren mucho las altas temperaturas, por eso es recomendable prestarles más atención durante la época estival y evitar así golpes de calor

El calor excesivo propio del verano afecta en la misma medida a personas y animales, y los gatos sufren más que otras especies las altas temperaturas.

Los felinos tienen mecanismos de defensa contra el calor. Uno de ellos es lamerse. Cuando lo hacen no sólo se limpian, también se refrescan. Así, si lo hacen con más frecuencia de lo habitual, puede ser porque están pasando demasiado calor.

Si esto ocurre, hay que extremar las precauciones: prestar especial atención a aspectos como el agua y la comida disponible, la ventilación de la casa y la exposición prolongada al sol, según explica la doctora en Veterinaria y etóloga Gabriella Tami en este post de Affinity.

Cuando los gatos tienen mucho calor tienden a lamerse aún más title=
Cuando los gatos tienen mucho calor tienden a lamerse aún más // Pixabay

Cómo evitar que tu gato sufra un golpe de calor

1. Mantén varios lugares frescos en casa

Los gatos van a buscar por sí solos los lugares más frescos de la casa: el baño, un sótano o cualquier otra estancia donde la temperatura sea más baja. Es importante no prohibirles nunca el paso a estos lugares.

También podemos crear nosotros mismos esos refugios fresquitos. Por ejemplo, si a nuestro gato le gusta meterse debajo de la cama, podemos introducir una bolsa de agua fría con hielos o comprarles directamente una manta refrescante.

Es recomendable mantener una buena ventilación en la casa y que haya corriente, abriendo puertas y ventanas siempre que se pueda. Si tenemos patio o jardín, debemos asegurarnos de que haya suficientes sombras y evitar que los felinos salgan en las horas de más calor.

2. Agua fresca en todo momento y comida húmeda

Es importante garantizar que nuestro gato tenga agua limpia y fresca las 24 horas del día.

En verano es recomendable incluso ampliar el número de bebederos y distribuirlos por la casa. Además de cambiarlos regularmente, podemos refrescarlos con hielos o agua que hayamos enfriado antes en la nevera, aunque no hay que excederse con el frío porque hay gatos a los que no les gusta el agua muy fría, y podríamos estar generando el efecto contrario del que queremos y que no beba con tanta frecuencia. Lo mejor es que testees a tu gato primero.

También es bueno darle comida húmeda durante los meses más calurosos porque es más hidratante que el pienso seco.

4. Cepillado y uso de toallas húmedas

Aunque nuestros compañeros felinos son extremadamente limpios y cuidadosos con su pelaje, no está de más que durante el verano les ayudemos en esta tarea. Podemos cepillarlos más a menudo o utilizar una toalla húmeda sobre ellos. Así conseguiremos mantenerlos más frescos.

Si es un gato de pelo largo, se recomienda recortar un poco la zona del cuello, axilas y tripa, pero nunca dejarlo sin pelo, ya que este les protege también contra el sol.

Cómo detectar un golpe de calor

Si seguimos estas indicaciones evitaremos que nuestro gato sufra un golpe de calor. Sin embargo, a veces se pueden producir por otras circunstancias. Por eso, es útil saber cuáles son los síntomas.

Desde el portal web My Happy Pet explican que uno de los más comunes tiene que ver con la respiración. Si observas que le cuesta respirar o que lo hace de manera muy rápida, por ejemplo, puede ser que se deba a un golpe de calor. Esto también se refleja en un ritmo cardíaco muy acelerado.

Las altas temperaturas afectan al estado de ánimo de los gatos, por eso si lo notas más apático de lo normal, puede que se deba a este problema. Otros síntomas pueden ser temblores musculares, vómitos, salivación abundante o lengua azulada.

Si detectas cualquiera de ellos, lleva a tu gato al veterinario urgentemente, ellos sabrán cómo reducir su temperatura corporal de manera progresiva.