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PROBLEMAS DE SALUD

La pandemia provoca un aumento significativo de los trastornos alimenticios

La pandemia del COVID-19 está afectando al bienestar físico y mental, lo que está provocando un aumento considerable de los trastornos alimenticios.

Tania Calahorra
 |  Madrid | 21/02/2021
Trastornos de la alimentación

Trastornos de la alimentación / Agencias

Es evidente que la pandemia por el COVID-19 está causando muchos efectos en nuestra salud mental. El confinamiento prolongado y el aislamiento social están causando un aumento significativo en los ingresos por trastornos de alimentación, principalmente anorexia nerviosa.

Varios informes remitidos por los centros hospitalarios revelan que este problema de salud está aumentando tanto en niños como en adultos. El Hospital Universitario Infantil Niño Jesús de Madrid, por ejemplo, registró en el año 2020 un aumento del 20% de los ingresos por trastornos de alimentación.

En un informe, el hospital explica que "la modificación de las actividades o rutinas de la vida diaria, la restricción social, el incremento y mal uso de las redes sociales y una mayor incertidumbre y miedo como efecto emocional negativo de la pandemia". Y añade: "Todo esto ha provocado en personas vulnerables una hipervigilancia al estado físico y un posible comienzo de conductas alimentarias anómalas".

Todo ello se une a la dificultad para tratar a los pacientes en persona. La pandemia ha obligado a frenar el diagnóstico y recortar el tratamiento. La situación de la atención primario provocó la infradetección de casos y el retraso en recibir la atención médica hace que los pacientes con anorexia o bulimia presenten cuadros clínicos más severos.

Muchos casos se dejaron de derivar y otras consultas se han tratado por teléfono. Este tipo de diagnóstico ha dificultado mucho la labor de los especialistas que se vieron obligados a tratar estas enfermedades mentales a distancia por el riesgo al contagio.

Otros pacientes que permanecían ingresados con tratamiento fueron dados de alta prematuramente de las unidades de hospitalización por la crisis sanitaria del COVID-19.

LAS REDES SOCIALES, PARTE DEL PROBLEMA

El consumo en las redes sociales ha aumentado considerablemente y los expertos las señalan como uno de los principales responsables en el aumento de trastornos alimenticios. Aunque durante el confinamiento hemos visto cómo muchos influencers realizaban entrenamientos en casa para mantenerse en forma —algo que podría verse como positivo—, lo cierto es que tanto contenido sobre el culto al cuerpo ha causando un efecto devastador entre los usuarios más jóvenes de las redes.

El mayor número de casos registrados ya preocupa a los especialistas, pero los expertos avisan que el impacto de todo esto está empezando a reflejarse ahora y que en los próximos meses las cifras de los pacientes afectados por un trastorno alimenticio pueden aumentar de manera significativa.