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Barba y sexo oral, ¿incompatibles en verano?

En verano el sudor hace que todo pique, que sudes, que te agobie que se te acerquen demasiado, y qué decir si tu pareja tiene barba. Como nos cuenta El Sextante, tener sexo oral, en verano y tener barba tiene sus dificultades... ¿Te imaginas cuáles pueden ser?

@europa_fm | Madrid | 13/07/2017

Un hombre con barba y traje

Un hombre con barba y traje / Pixabay

Llega el veranito y el calor y pensar en sexo oral y en tener barba da un poquito de ¡uf... qué pereza! ¿no? El pelo y el calor no se llevan bien y tener sexo oral con un hombre con barba puede tener algunas complicaciones...

Respecto a si en verano puede ser más o menos apetecible, según Arola Poch, psicóloga experta en sexualidad, que también es experta en fetiches, reconoce que “en verano, la barba puede ser más calurosa en cualquier situación. En el sexo oral, también”, aunque obviamente habrá quien no quiera renunciar a ella.

Según la experta en sexualidad, lo primero que hay que hacer es “distinguir la longitud de la barba”. Porque claro, “una barba de 3 días, más que dificultar, puede generar cierto roce que puede ser más o menos agradable, aunque también puede raspar o provocar arañazos”. Sin embargo, “una barba más larga y cuidada puede provocar una sensación más agradable, como ligeras cosquillas”.

La experta, insiste en que no solo es cuestión de gustos, hay que tener en cuenta que "con una barba de 3 días, los pelos actúan como mini ‘cuchillas’ por lo que aumentan las posibilidades de irritación y de hacer micro heridas en la zona del pubis. Y en el caso de esas micro heridas se incrementan las posibilidades de contagio de ITS".

Por otro lado, las barbas más largas, son otro mundo, lo único que habría que tener en cuenta es que hubiese ladillas, porque podría producirse un contagio de una zona vellosa o a otra “que es infrecuente, pero técnicamente posible”, según Poch.

La experta recuerda que “la barba como fetiche sería una variante de la tricofilia, que es el fetichismo del cabello”. Por eso, hay para quién no es una molestia, sino un placer añadido. “La barba formaría parte del juego erótico desde un principio: acariciándola o siendo acariciados por ella, con suficiente longitud, la barba puede, por ejemplo, envolver el pene del acompañante. El roce de la barba con las zonas más erógenas del cuerpo será muy estimulante para el o la fetichista”.

La barba sin duda alguna puede resultar molesta si en cuestiones de sexo hablamos, pero el consejo es buscar posturas en las que en caso de molestia, el roce con el vello facial sea menor, y el contacto de la boca con los genitales sea más directo.

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