El Náutico de San Vicente asegura que "cuando se pueda" eliminará la valla que impide ver los conciertos desde la playa
Después de días de revuelo por la decisión de El Náutico de San Vicente de levantar una valla opaca que impide ver los conciertos desde la playa, el propietario del local ha decidido escribir una extensa carta en redes para acabar con tanto ruido. Miguel de la Cierva explica los motivos y asegura que se quitará "cuando se pueda".

El pasado 17 de agosto El Náutico de San Vicente de O Grove (Pontevedra) decidió levantar una valla opaca que impidiese ver los conciertos desde la playa.
El local compartió la noticia en su cuenta de Instagram y rápidamente comenzó la lluvia de lamentos de muchos amantes de la música que aseguraban que de esta manera la sala perdía su esencia. También llegaron las críticas por dejar fuera a quienes quieren escuchar el concierto y dentro a los que solo buscan instagramearlo.
El revuelo ha sido tal que Miguel de la Cierva, propietario del local, ha visto la necesidad de aclarar la decisión en una extensa carta publicada en Instagram y lo primero que ha dejado claro es que es partidario de que "la gente que no tenga entrada pueda ver y escuchar conciertos desde la playa". "Lo hemos hecho siempre aunque no se hayan vendido todas las entradas", señala.
La valla se ha levantado porque "determinados artistas pueden atraer a más de 5.000 personas para verlo desde la playa" y este año coincidieron varios en los días de más afluencia. El día 15 de agosto estuvo tocando Viva Suecia y el día 17, día en que se levantó la valla, fue el turno de Iván Ferreiro.
"La pleamar era justo a las horas del concierto. Si sumamos miles de personas a la gente que ya había en la playa, sería realmente problemático", continúa.
"Estoy muy contento de lo bien que ha funcionado la medida y la mantendremos cuando la estimemos oportuna pero mi intención es poder dar opción a la gente de escuchar y ver los conciertos desde la playa cuando se pueda. Muchas veces entre los de fuera están seguidores fieles del artista que se saben todas las canciones y me encantaría que hubieran sido ellos los primeros en conseguir entrada", señala sobre esos que se quedan fuera y tienen que escuchar a sus artistas favoritos desde A Barrosa, playa donde está la sala.
"Mi intención es poder dar opción a la gente de escuchar y ver los conciertos desde la playa cuando se pueda"
Sobre la programación cada verano, De la Cierva insiste en que "no es secreta". "La gran mayoría de los grupos sí anuncian de manera pública o privada en sus grupos de seguidores, mientras que El Náutico no lo comunica. Se trata de preferencia de acceso a los verdaderos seguidores", continúa sobre sus shows. Sin ir más lejos, la convocatoria de Viva Suecia se conocía un mes antes de la cita.
La cuestión es que hay artistas que no anuncian públicamente por decisión propia y suele ser por tres circunstancias, dice en la carta.
- "Tiene una cláusula de exclusividad porque toca después en un festival o ciclo y no se debe perjudicar al promotor".
- "Tiene demasiada capacidad de convocatoria".
- "No le apetece".
Miguel de la Cierva también habla sobre el comentario del post anterior pidiendo silencio a los asistentes —"Os rogamos que vengáis hablados de casa"— y que ha dado pie a muchos comentarios en redes: "Se puede venir a los conciertos a hablar y esto es perfectamente compatible con respetar a los que vienen a escuchar y al artista. Hay espacio suficiente entre la barra y la entrada para hablar, dejando todo el frontal y lateral del escenario para una escucha óptima, libre de gallineo".
El propietario de El Náutico aprovecha la publicación para mostrar su satisfación por todo lio que han mejorado a lo largo de los años y por la respuesta del público. "El año que viene hago 35 años trabajando en este sueño y ya celebro con impaciencia y una ilusión infinita los nuevos proyectos que vamos a presentaros", señala.
El post termina con una declaración de intenciones: "No quiero ni podría agradar a todo el mundo y menos a los que solo buscan dañar".
"Yo solo soy uno más que vive su vida a su manera, lleva su negocio a su manera y opina a su manera", continúa. "No me meto en cómo quieren vivir los demás. En la vida es inevitable interactuar con gente mala. Yo creo que uno solo puede estar atentos para evitarlos a tiempo y alejarse. Amo este lugar, amo a mi gente y amo la música desde dentro. Amo mi trabajo. Me hace feliz ver felicidad en los que vienen a disfrutar. Si no te gusta , habrá mil otros sitios donde puedas ser feliz.❤️"