HUBO DOS EPISODIOS CLAVE

Malú confiesa en qué momento de su vida se le quitó "la tontería de un plumazo"

Malú prepara su nueva gira, la primera desde que nació Lucía, la hija de dos años que tiene con Albert Rivera. Su nacimiento fue determinante para que la cantante diese un cambio en su forma de pensar, aunque hubo otro episodio clave. "Hay veces que la vida te pega unas hostia que te deja con la cabeza medio de lado".

Malú, en un acto en Tenerife en noviembre de 2021
Malú, en un acto en Tenerife en noviembre de 2021 // Gtresonline

Europa FM

Madrid 14/04/2022 08:10

Malú ya no es la Malú que conocimos en 1998 cuando lanzó Aprendiz. Tenía 16 años y su timidez le hizo crearse una coraza, una barrera porque le daba vergüenza hacer entrevistas.

Ahora se muestra mucho más relajada, y también mucho menos perfeccionista que entonces.

"Me hacía mucho daño a mí misma. Era un perfeccionismo enfermizo", cuenta la artista a María Casado en el programa Las tres puertas. A punto de empezar su nueva gira –arranca el 12 de mayo en Madrid—, es consciente de que siempre ha estado demasiado preocupada de que su trabajo saliera bien y se ha olvidado de disfrutar de sus conciertos.

Ya no es así, dice, y este cambio se lo debe en parte a su hija. Malú y Albert Rivera dieron la bienvenida a Lucía en junio de 2020.

"Se me quita la tontería de un plumazo"

La pareja, cuya relación se descubrió en febrero de 2019, anunció su futura paternidad a finales de ese año y ahí, en parte, empezó el cambio de Malú.

"A mí se me quita la tontería de un plumazo cuando nace mi hija, tú ya dejas de ser el centro del universo, ya es otro ser humano y ya no hay nada más”, dice la cantante sobre la llegada de Lucía. "Luego hay un abismo y lo siguiente que eres tú".

Malú asegura que "hay un 80% de tontería que se te quita de un plumazo" cuando eres madre, aunque hubo otro punto clave para ella. Fue la lesión de rodilla que le obligó a someterse a una operación y cancelar su gira en enero de 2019.

"Por primera vez, me vi en la tesitura de decirle a mi equipo, decirles que no iban a girar, que se acaba, y decirle a tu público que no puedes seguir. En 20 años nunca me había pasado. Ese fue el comienzo de ese gran cambio", apunta la artista, que ve ese episodio de crisis desde el optimismo.

"Hay veces que la vida te pega unas hostias que te deja con la cabeza medio de lado como a la niña de El exorcista, pero soy de las que piensa que los reveses de la vida algunas veces valen para algo. Por algo pasan. No me gusta quedarme con el 'vaya mierda lo que me ha pasado", señala.

Su hija Lucía, su prioridad

Malú ha dejado de ser tan perfeccionista, pero no el estrés.

"Ser mamá es mucho más estresante de todo lo demás", asegura al hablar de su hija. Ahí sí que es perfeccionista y pesada, dice de ella misma, porque está pendiente todo el tiempo de que Lucía esté bien. "Pero estoy disfrutando una barbaridad", matiza. "No me imaginaba que se pudiera amar de una manera tan fuerte, tan profundo".

La pequeña ha cambiado su forma de ver la vida y de organizarse: "Hago mi vida en torno a mi prioridad". Ya no le cuesta que su trabajo quede un poco menos perfecto para poder estar con ella.

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