UNA NUEVA VIDA

Los viajes de Mariano Alameda para olvidar 'Al Salir de Clase': retiros espirituales, drogas iniciáticas y autoconocimiento

Ya en sus últimos proyectos intuía que su camino no era el del cine o la televisión. Mariano Alameda, que fue Íñigo en Al Salir de Clase, se apartó de los focos hace años. Viajó por el mundo, exploró diferentes culturas y ahora tiene un centro de yoga donde imparte técnicas de autoconocimiento.

Los viajes de Mariano Alameda para olvidar 'Al Salir de Clase': retiros espirituales, drogas iniciáticas y autoconomiento
Los viajes de Mariano Alameda para olvidar 'Al Salir de Clase': retiros espirituales, drogas iniciáticas y autoconomiento // Youtube

Europa FM

Madrid 22/06/2022 15:03

25 años han pasado desde que se estrenó la serie Al Salir de Clase, un fenómeno adolescente que encumbró a sus protagonistas al estrellato absoluto.

"Yo era un chico de barrio al que nadie miraba y de repente tenía masas enfervorizadas en la puerta del hotel. Tardé años en librarme de Íñigo y sentir el placer del anonimato. No deseo volver a esa locura", recuerda ahora Mariano Alameda, que daba vida a Íñigo, el guaperas del instituto.

Ha cumplido ya los 50 y aunque ahora apenas le reconocen por la calle, hubo un tiempo en el que sus fotos empapelaron carpetas y habitaciones llenas de pósters. No desea volver a aquel trajín, todo lo contrario.

Viajes por el mundo para llegar al autoconocimiento

Tuvo que luchar contra sí mismo para deshacerse del personaje. Sus viajes a la India para aprender yoga le abrieron el camino, pero no bastaba con cambiar de escenario. "Tenía que cambiar... por dentro", le cuenta a la periodista Patricia Gosálvez para El País. No fue una tarea fácil.

Tampoco le costó dejar la interpretación porque había perdido el interés. Sus últimos proyectos incluso se le hicieron cuesta arriba. Después de Íñigo se puso en la piel de otros personajes, en series como Paco y Veva o C.L.A No somos Ángeles, pero ni las cámaras le engancharon ni la fama le sedujo.

"Ya no disfrutaba. Iba enfadado a trabajar. En mi última época de actor me interesaba mucho más el yoga, el autoconocimiento o viajar para aprender las grandes tradiciones del mundo", asegura. Y eso es precisamente lo que hizo.

Se movió por casi todos rincones del mundo. Tenía dinero y sed de descubrir e indagar en las tradiciones espirituales más antiguas y profundas. "Estuve en la India aprendiendo yoga; en un monasterio zen en Japón; en Tíbet y Nepal, por la vía tántrica y el budismo; y en el Amazonas estudiando la vida chamánica" explica.

Un centro de yoga en Madrid

Gracias a estas experiencias integró que el conocimiento espiritual tiene una base experiencial. Después de profesonalizarse en el autoconocimiento, en 2005 funda el Centro Nagual de Madrid. Allí imparte cursos, conferencias y talleres. Pero asegura que no hace terapias.

"No hay que confundir el desarrollo personal, lo evolutivo, con lo terapéutico. Si alguien necesita tratamiento psicológico o psiquiátrico, lo derivamos. Yo tengo una academia de yoga, principalmente damos clases de hatha, el yoga físico, a la gente del barrio. Pero el yoga tiene también prácticas más profundas, desarrolladas hace milenios, extraordinariamente útiles para la vida diaria", cuenta a El País.

Probó las drogas iniciáticas, como el peyote o la ayahuasca

Muchas de sus experiencias alrededor del globo fueron acompañadas de sustancias alucinógenas y opiáceas. "Sobre todo con la tribu shuar en el Amazonas. Pero tiene mucho riesgo, no es para todo el mundo. Siempre digo: 'Yo lo haría, pero no te lo recomiendo'. Y es importante subrayar que hay que hacerlo de forma estructurada, con la vigilancia necesaria, en el entorno adecuado.

Alameda es consciente de los riesgos de probar el peyote o la ayahuasca. "Pueden ser útiles en algunos procesos terapéuticos, pero también te pueden provocar un brote psicótico y que te quedes loco, perdido en el laberinto. Si algo me quedó claro en el Amazonas es que no quiero ser chamán, y en el monasterio zen, que no soy un monje", mantiene.

El exactor acaba de publicar Las enseñanzas del perro Zen, un libro que considera útil para procesar el duelo y la pérdida por un perro o mascota. Su perro, Zen, falleció hace cinco meses después de 16 años de paseos por La Pedriza, cariñosos abrazos y algún que otro lametón.

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