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RELATO DE CARMEN BUEN

Amor secreto

Laura Manzanedo y Puchi son las protagonistas de este relato erótico. ¿Te lo vas a perder? Envía el tuyo a ponte@europafm.es

Carmen Buen | Europafm.com | Actualizado el 22/10/2015 a las 17:33 horas

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Era un día cualquiera… Josep y Sara habían quedado con tiempo para cenar y comentar qué era lo que le rondaba a Laura en la cabeza ya que llevaba días con la mirada perdida durante el programa. Estaba poco participativa, parecía absorta en un mundo muy lejano.  Quizá tenía problemas en casa,  alguna que otra opción profesional que valorar, el amor... Fuera lo que fuese era algo que guardaba más como un misterio que como un secreto.

Sara y Josep se fueron a una cervecería en la que poder charlar sin tener que cortarse ante la presencia de Laura. Puchi, un poco al margen por motivos de trabajo, se encontraba en el estudio realizando pruebas y dándole forma a lo que sería el programa de esa noche. De repente, y sin motivo alguno, Laura había decidido ir pronto al trabajo porque “eso” que no le dejaba vivir le estaba empujando a ir al estudio donde sin saberlo Puchi le estaba esperando.

La puerta del estudio se abrió Laura entró y dejó sus cosas sobre la mesa, se quitó la chaqueta y la puso sobre su silla de trabajo. Al darse la vuelta descubrió a Puchi ensimismada en su trabajo y de espaldas a ella. Laura sintió una extraña sensación y una terrible necesidad de acercarse a Puchi. Sigilosa, se aproximó a su espalda y se inclinó sobre sus hombros para saludarle con una voz seductora.

- ¿Qué haces?- murmuró Laura.

Puchi, con un sobresalto interior reconoció inmediatamente esa voz y se relajó al momento.

- Preparar el programa y actualizar los efectos - contestó Puchi.

Hasta ahí todo parecía normal... menos para Laura. Había descubierto en el perfume de Puchi una sensualidad extrema que despertaba en ella una obsesión que había permanecido dormida y oculta todo este tiempo. Laura se dio cuenta que era Puchi la causa por la que no podía dormir, ni comer, la que le provocaba ese desconcierto que hacía que los días fueran tan largos y las noches tan cortas.

El momento era perfecto, estaban a solas… ¿Pero cómo podía decirle a Puchi lo que sentía? Estaban tan acostumbradas a hablar de sexo y sentimientos que lo que parecía tan fácil le resultaba imposible convertirlo en palabras. A pesar de no conocer los motivos por los que había comenzado a sentir esa atracción, sentía una necesidad imperiosa de saciar ese apetito sexual.

Puchi, ajena a las apetencias de Laura, continuaba de espaldas a ella haciendo su trabajo, fue entonces cuando Laura dejó caer su mano sobre el pelo de Puchi, lo apartó con especial delicadeza para ver la sedosa piel de su delicado cuello, aspiró para recibir su perfume y envolverse en él y aproximó sus labios hasta el cuello de Puchi.

Puchi sintió que un calor placentero recorría su interior y que le había dejado inmovilizada. Puchi sólo era capaz de levantar la mirada al frente donde el cristal reflejaba la imagen del momento que estaban viviendo. Con esfuerzo veía como la melena de Laura se fundía con la suya y sintió los labios de Laura acariciando su cuello, se encontró con una lengua que tímidamente se deslizaba hasta el lóbulo de su oreja y el calor que sentía…ahora era fuego.

Las manos de Laura querían contarle a Puchi lo que estaba pasando dado que no existían palabras para poder explicárselo y que lo entendiera. Puchi, que entendió el mensaje, se reclinó sobre el respaldo y se entregó a ella.La temperatura en esa habitación estaba aumentando por momentos. Laura le dio la vuelta a la silla giratoria y descubrió a una Puchi enrojecida por el calor y la tensión sexual que se había generado en milésimas de segundo.Sin poderse resistir Laura atacó a sus labios como si no hubiera mañana.

Sus besos confundían la pasión con la violencia. Las manos de Laura recorrían sus pechos, masajeándolos, pellizcándolos…y abriéndoles paso entre la camisa blanca ceñida y entreabierta que, como siempre, le hacen tan sexy.  Parecía que los botones se desabrochaban al pasar sus dedos seguidos de su boca.  Laura necesitaba recorrer cada parte de su cuerpo porque necesitaba saciar ese deseo que no le dejaba vivir. Así que saboreaba sus pezones y los absorbía como si tuviera que beber de ella y buscaba cada rincón de su cuerpo… Dibujando su silueta alcanzó su cintura, sus nalgas y sus rodillas; con un ligero gesto, empujó hacia fuera y se arrodilló ante ella.

Puchi, asustada pero inmóvil por la curiosidad, conectó su mirada con la de Laura. Las palabras sobraban y la vergüenza desapareció para dar paso a la fase final. Laura introdujo sus manos calientes y sedientas entre las piernas de Puchi y tiró de sus medias hasta quitárselas mientras no apartaba la mirada de unos ojos asustados que pedían más…

La falda de Puchi, al igual que su blusa, se remangaba con especial facilidad…parecía que Laura no era la única que estaba ansiosa. Sólo quedaba el tanga y la intimidad entre estas dos mujeres habría sido descubierta. Un tanga de encaje negro, al que Laura se acercó, empujó con sus labios para poder pellizcarlo y apartarlo. Laura lamía muy despacio el sexo de Puchi, dejando que el calor de su respiración lo empañase y recogía la humedad con su lengua, acariciaba su clítoris y lo succionaba con tal delicadeza que Puchi gemía desorientada y se agarraba a la melena de Laura. Una Laura que parecía estar soñando, donde no existía más tiempo ni espacio que el que estaban disfrutando. Laura seguía con sus besos y decidió introducir un dedo mientras Puchi se retorcía de placer en su silla…

Los gemidos iban en aumento y no se escucha nada más que la respiración alterada de dos hembras que rezumaban sensualidad y sexo. Laura seguía el compás de los gemidos de Puchi, o al revés…no sabría decir quién de las dos estaba más excitada. Lo que estaba claro es que Puchi estaba a punto de llegar al orgasmo y gritó  desesperada mientras Laura perdía la cabeza entre sus piernas.

-Sí Laura, sí.. sigue- gemía Puchi con un hilo de voz.Y Laura a punto de desvanecerse por la excitación y el deseo…se repuso en un último esfuerzo y consiguió con sus manos y su lengua que Puchi se corriese con un orgasmo que le recorrió de pies a cabeza y le dejó extasiada sobre su silla, con la blusa desabrochada y la falda en la cintura. Laura estaba satisfecha con el objetivo de una obsesión cumplida, agotada y apoyada entre las piernas de su amiga y compañera…

Sin haber pasado ni cinco segundos, desde el éxtasis de ambas, Josep abrió la puerta seguido de Sara y al encontrar tal panorama quedaron aterrorizados. Quizá la reunión no había tenido más fruto que una cerveza, pues estoy segura que lo último que se podían imaginar es que lo que rondaba en la cabeza de Laura… ¡¡¡no era SEXO ANAL!!!!!!!!!!!!!!! JAJAJAJAJAJA