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RELATO DE NADIA LAHMEUR

Sirenas y almas en la radio

¿Te imaginas que Puchi fuese una sirena y le acabara robando el corazón a Josep Lobató? No te pierdas el precioso relato de Nadia Lahmeur y anímate a mandar tú el tuyo a ponte@europafm.es

Nadia Lahmeur | Madrid | Actualizado el 22/10/2015 a las 17:26 horas

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Acababa de salir del agua, la fina capa que separaba el mundo marino de los hombres ya no existía, ella, estaba sobre la arena, su cola desapareció, las escamas que la decoraban habían sido de colores plateados y en las noches de luna llena brillaban de una manera hipnótica.

Se llamaba Puchi y había venido con la misión de regalar sonrisas que robaban el alma, las miradas de los jóvenes y hombres la devoraban, las gotas resbalaban por su pecho dejando un rastro húmedo sobre ellos.

Se acababa de levantar y caminaba por la costa, había encontrado un vestido blanco de seda cerca de la orilla, se vistió abandonando la desnudez, por cosas del destino o las estrellas llegó hasta una emisora de radio, entró sin problemas, muchos hombres al verla e incluso mujeres se sentían atraídos, ella los besaba ligeramente dejando mordiscos en sus labios y absorbiendo sus almas, las guardaba en frascos que llevaba a todas partes, después caían en un profundo sueño y dejaban atrás la realidad.

Siguió su camino, abrió la puerta del estudio y ahí estaban unos locutores continuando su programa, un hombre demasiado atractivo se percató de la presencia de Puchi, la miró con deseo y una profunda esencia de lujuria.

Ella acercándose al cristal que los separaba, dejó la palma de su mano y pegó sus labios, sentía el frío traspasándola hasta el interior.

-Ven...-decía en una suave voz que solamente él podría escuchar.

Josep que así se llamaba, dejó el programa sin terminar, sus compañeras alarmadas le pedían que por favor volviera, que no podrían seguir el programa sin él. Pero era demasiado tarde, había tomado su decisión, la excitación lo poseía en tal punto que rozaba la locura.

Al verla cogió su mano y la llevó hasta los baños más cercanos, ni siquiera cruzaron una palabra, pero ella sabía lo que quería de él, la misteriosa sirena dejó que él se le entregara en cuerpo y alma, cuando terminaron de ser un mismo cuerpo le robó el alma y algo más fuerte, le robó su corazón, el cuerpo fatigado de Josep descansaba sobre el suelo del baño, la respiración acelerada hacía que su pecho ascendiera y descendiera.

-Me habría gustado que te quedarás conmigo bajo las estrellas y nadáramos hasta las profundidades más cercanas... Amor.-dijo Puchi con tono seductor besándole por última vez.

El hombre la cogió de la mano como la primera vez y lentamente cerró los ojos, su alma se deshizo en mil pedazos y Puchi desapareció sin dejar rastro en un huracán de sal marina.