Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de EuropaFm en tu móvil.

RELATO DE DR. JOSELILLO

Una vida de superación

Este relato descubre la historia de superación de Dr. Joselillo, un gran Luchador de Ponte a Prueba.

Dr. Joselillo | Ponte a Prueba | Actualizado el 16/09/2017 a las 21:04 horas

Europafm.com

Europafm.com / Ponte a prueba

Ha llegado el día, dentro de dos horas he quedado con Laura Manzanedo, estoy casi vestido el mp3 cargando, me lo voy a llevar porque necesito tener la mente distraída durante el trayecto.

He trabajado mucho en el gimnasio con la fisioterapeuta para este momento.

Una vez llegue a plaza Cataluña tengo dos opciones o bajar andando hasta la radio o coger el autobús al principio de las ramblas, según como me vea ya decidiré.

Bueno vámonos prefiero ir con tiempo y así tener un margen por si acaso tengo algún percance.

Bajo a la calle primer reto encararme hacia la parada de bus, los ejercicios de cintura en este momento tienen que hacer efecto, tras varios intentos consigo iniciar la marcha hacia la parada de autobús.

Una vez llego no sé si sentarme o quedarme de pie y así mantener la musculación en activo, decido quedarme de pie y a los 2 minutos llega mi autobús.

Los asientos reservados para minusválidos están libres, nunca me sentaba pero esta vez prefiero sentarme y levantarme unas paradas antes de la mía para prepararme, me pongo los cascos y desconecto durante unos minutos.

Al llegar a Arco de Triunfo apago los cascos y empiezo a levantarme, la cosa va bien tanto mi cabeza como mi cuerpo empiezan a recordar los tiempos en que hacia cuatro viajes en autobús diarios yo solo.

Llegamos a mi parada, por suerte el autobús puede parar alineado a la acera, aunque es no sé si sería capaz de hacerlo si no fuese así, la verdad estoy un poco nervioso.

Me empieza a temblar la pierna izquierda. Me agarro al eje de la puerta y una vez se abre bajo del autobús con un leve tropezón pero nada grave ni siquiera me desconcentra.

Prácticamente al bajar me quedo encarado en la dirección correcta,  respiro aliviado por verme en plaza Cataluña sin ningún problema. Para mí ya es mucho.

Me dirijo al semáforo, es una calle un poco ancha con acceso a silla de ruedas que me facilita a la hora de cruzar pero no deja de ser un cruce.

Aguanto hasta tener por completo el tiempo “de verde” con lo cual tengo que dejar que se ponga rojo y que vuelva a ponerse verde.

Tras un par de minutos se pone verde, los coches empiezan a parar en el semáforo y yo inicio la marcha levanto el pie derecho me inclino hacia adelante y abandono sin problemas la acera y sigo sin problemas mi camino.

Una vez en canaletas no sé si bajar andando como años atrás o coger otro autobús hasta la Boqueria, decido coger el autobús.

- No forcemos más de lo que en estos momentos puedo hacer, ya estamos en el centro de Barcelona que ya es muchísimo- pienso para mí.

Al ser sólo una parada me paso prácticamente el trayecto trasladándome hacia la puerta de salida, para el autobús se abren las puertas y bajo con toda tranquilidad.

Estoy a poquísimos metros de la radio de hecho ya veo a mi rubia en la puerta esperándome, no me lo puedo creer, la voy a ver, se pone verde y cruzo hasta la acera central de las ramblas.

Bajo unos metros hasta el semáforo de peatones, ella me reconoce, se pone verde el semáforo y soy incapaz de cruzar, Laura nota que algo no va bien y con toda tranquilidad camina por su acera y se pone en frente de mí:

- Joselillo ya estás aquí ¿Qué pasa? – me pregunta preocupada.

- Bloqueo, mierda. – me lamento.

- ¡¡Che!!, relaja intenta salir de ahí y anda unos metros por la acera e inténtalo de nuevo, tengo toda la mañana para ti así que vamos a ello. – me anima la rubia de Ponte a Prueba.

Una señora hace el gesto de ayudarme a cruzar.

- No, no, señora no le ayude estoy con él, es un ejercicio de autonomía personal, gracias de todas maneras. – le dice Laura con una sonrisa.

Eso fue el estímulo y apoyo que necesitaba, gracias a ella conseguí pasar una de las mejores tardes de mi vida.