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CRÓNICA | BRUNO MARS MADRID

Bruno Mars trae sus 24K de magia a un Wanda Metropolitano entregado al funk más bailongo

Bruno Mars bautizó este viernes el Wanda Metropolitano como sede de grandes conciertos en Madrid reconvirtiendo el escenario en una pista de baile de lo más setentera al estilo 'Fiebre del sábado noche'.

Carmen Basanta  | Madrid | 23/06/2018

Imagen de archivo de un concierto de Bruno Mars

Imagen de archivo de un concierto de Bruno Mars / EFE

Más de 54.000 almas esperaban inquietas este viernes la aparición de Bruno Mars en el recién estrenado Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid. El calor madrileño apretaba y obligaba a los asistentes a refrescarse a base de menear el abanico con una mano y sujetar la cerveza con la otra. Los seguidores más jóvenes se agolpaban en la pista mientras en la grada el público más mayor se resistía a sentarse. Había ganas de mover el esqueleto.

Pasaban 22 minutos de las 10 de la noche cuando Bruno Mars abrió el espectáculo con un Fnnese que puso a todo el mundo a bailar. Los gritos del público para su recibimiento, unidos a la enormidad y el eco del estadio, ponían la piel de gallina. Acto seguido sonó 24K Magic y, bañado en sudor, Bruno Mars saludaba a su público: "Madrid, teníamos que volver".

Fue en abril del año pasado cuando el hawaiano se dejó caer por el WiZink Center, donde 15.000 personas disfrutaron de un show casi idéntico al de anoche. Esta vez eran 30.000 personas más las que venían con las expectativas altas y, aunque no defraudó, sí se hizo corto. Apenas hora y media de espectáculo donde es cierto que sonaron sus éxitos más reproducidos pero no los más representativos. Escuchamos Treasure y luego Perm, que ayudó a Mars a jugar con el público en una particular batalla de saltos entre la parte izquierda y la parte derecha del auditorio.

El público tenía ganas y estaba dispuesto a darlo todo, pero el sonido retumbaba demasiado en la grada y los estruendos de los fuegos artificiales dieron algún que otro susto a los asistentes más impresionables. Poco faltó para que los fallos de pirotecnia empañasen el show.

Quedó claro que uno de los puntos fuertes de Bruno Mars es el baile. Sus movimientos pélvicos subían repentinamente el volumen de los gritos. Arropado por Los Hoolingans, la banda que lo acompaña, las coreografías cobraban fuerza y no quedaban tan desnudas en medio de la inmensidad del escenario.

El romantiqueo flotaba en el aire cuando sonaban los primeros acordes de Calling all my lovelies, donde Mars se metió al público en el bolsillo traduciendo el estribillo al español para cantar: "Te quiero mucho mi niña", algo que ya vimos en el Wizink hace un año.

Chunky y That's what I like recuperaron el ritmo funky del concierto y Versace on the floor despertó las ganas del público de corear "Ooh take it off for me, for me, for me, for me now, girl".

La celebración del amor llegó con Marry you y las campanas de boda hacían presagiar que quedaba poco para el final. Faltaban Runaway y When I was your man, una triste balada de desamor que escuchamos hace poco en una de las galas de Operación Triunfo.

Locked out of heaven y Just the way you are sonaron con fuerza antes de la traca final, que culminó con la magistral Uptown Funk.

Bruno Mars sabe cuales son los ingredientes para conseguir una receta perfecta, pero el público madrileño no entendía como un cantante de su categoría obviaba en su repertorio las canciones más emblemáticas, esas que hicieron despegar su carrera internacional. Faltaron la pegadiza Lazy Song y la mítica Grenade, entre otras.

Cabe destacar que el anillo que recubre la cubierta del Wanda, que aunque no ayuda nada a la salida de las ondas de sonido, cuenta con un sistema de leds que pueden proyectar hasta 16 millones de colores. Bruno Mars perdió la oportunidad de utilizar este recurso para ofrecer un show más dinámico y visual, pero se lo perdonamos. Es el primer artista que se sube a este escenario (con permiso de Joe Jonas y su crew de DNCE, que fueron los teloneros) y probablemente su equipo ni siquiera conciba la idea de que este estadio les brinda la posibilidad de crear un show casi a la altura de la Super Bowl. ¿Tendrán en cuenta estos recursos los miembros de Iron Maiden? La banda actuará en el Wanda el próximo 14 de julio.

 

 

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