Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de EuropaFm en tu móvil.

ESTRENO MUSICAL

Así suena ‘In The End’, el trabajo con el que The Cranberries se despide de la música

The Cranberries se despide de la música con In The End, el álbum póstumo de Dolores O'Riordan, hallada sin vida en la bañera de un hotel de Londres. Con este trabajo discográfico, la banda ha decidido acabar lo que la cantante había empezado y poner punto y final a su trayectoria de 30 años.

EFE
 |  Barcelona | 27/04/2019
La banda The Cranberries

La banda The Cranberries / The Cranberries

No estaba previsto que In The End, el disco que The Cranberries acaba de lanzar, fuese a ser el último de la banda irlandesa, hasta que en medio del proceso de composición sobrevino la muerte de su líder, la magnética Dolores O'Riordan, a la que va dedicado este álbum de bella factura.

"Iba a ser un álbum más y me gusta pensar que aún podríamos haber hecho unos cuantos", reconoce al otro lado del teléfono Noel Hogan, guitarrista y coautor de las canciones, para quien la iniciativa de concluir el trabajo iniciado junto a su compañera "era una bonita manera de acabar" esta aventura.

La publicación del nuevo álbum, que representa el octavo de estudio en su carrera y recoge las últimas grabaciones vocales de O'Riordan, es noticiosa además porque constituye el primer material original del grupo desde que hace 7 años publicaran Roses.

Según cuenta Hogan durante una entrevista con Efe, la iniciativa de lanzar nuevos temas surgió durante los ensayos de su disco Something else (2017), en el que reinterpretaban en clave acústica grandes éxitos como Zombie, Linger o Just my imagination.

Ya en su primera parada de la gira ese mismo año, en Polonia, la inspiración asaltó al guitarrista, que rápidamente esbozó el tema que hoy lleva por título A Place I Know, al cual puso letra O'Riordan en apenas dos días, si bien es cierto que el grueso de la composición lo acometieron a partir de junio.

"Dolores estaba más entusiasmada que preocupada por este disco, al que dedicamos mucho trabajo", relata Hogan, incrédulo aún por la muerte de su compañera, de la que recibió un correo electrónico con correcciones apenas unas horas antes de que se ahogara en la bañera de su hotel en Londres estando ebria.

Entre los temas del álbum, destacan piezas confesionales como Lost, con letras en las que la artista, que reconoció haber sido víctima de abusos sexuales de pequeña, canta: "Siento que la tormenta se aproxima, me pregunto por dónde debería empezar. En el pasado, en el pasado, creo que aún vivo en el pasado, y sé que el tiempo ha pasado muy rápido".

"Ella había hecho muchas declaraciones al respecto y está todo muy documentado, no es de extrañar que sus canciones fuesen un reflejo de lo que le había pasado, pero quería dejar todo eso atrás y pasar página. Entonces pasó lo de su muerte...", afirma, incrédulo aún por lo sucedido.

Después de pensarlo mucho y siempre con el beneplácito de la familia, decidieron acabar lo que habían empezado, especialmente porque las maquetas que O'Riordan había dejado con su voz eran tan buenas que el álbum serviría como perfecto homenaje.

"Fuimos muy afortunados de que entrara en nuestras vidas y de la química que se estableció entre nosotros cuando componíamos. No creo que vuelva a pasarme con nadie. Teníamos nuestros altibajos, pero éramos amigos antes que cualquier otra cosa", señala Hogan, aún apenado por la falta.

Para la producción del disco contaron con Stephen Street, el hombre que les ayudó a moldear el sonido de sus primeros trabajos, los celebrados Everybody Else Is Doing It, So Why Can't We? (1993) y No need to argue (1994).

"Supongo que con este disco hubo un intento de captar la energía de aquellos discos, no de reinventar nada a estas alturas, cuando sabíamos que sería nuestro último álbum", reconoce ante una portada que, con unas versiones infantiles de sí mismos, representa "el principio y fin de la banda".

En sus 30 años de existencia, desde la fundación de The Cranberries, en 1989 en Limerick (Irlanda), alcanzaron fama internacional junto a Fergal Lawler y Mike Hogan gracias a su combinación de pop-rock alternativo y elementos del folk celta.

"Nunca pensamos que tendríamos ese éxito. En el mejor de los casos, esperábamos lanzar unos pocos discos en Irlanda. Durante mucho tiempo, sobre todo hasta mediados de los años 90, creía que no estábamos en el lugar que nos correspondía y solo en los dos últimos años fui consciente del legado que representaron canciones como 'Linger' y 'Dreams'", asegura el guitarrista.

A pesar de ello, para él no tiene sentido continuar The Cranberries sin O'Riordan. "No sé cuáles son los planes de los chicos. Me gustaría seguir escribiendo más que nada, ahora mismo para otras personas, porque me parece que mis días en una banda han acabado", señala Hogan.

Últimas Noticias