¿Por qué Miley Cyrus no sale de gira? El problema de salud que afecta sus directos
Lleva cuatro años sin dar ningún concierto ni anunciar una gira para priorizar su salud mental y su bienestar. Pero, además, una enfermedad que afecta a su garganta y sus cuerdas vocales, y que a punto ha estado de dejarla sin voz, le ha obligado a mantener silencio durante un tiempo. Este viernes 16 de octubre y el domingo 18, Miley Cyrus vuelve a los grandes escenarios en el Hollywood Bowl de Los Ángeles.
Miley Cyrus vuelve a los escenarios casi cuatro años después de su último gran concierto

Fue una de las niñas más famosas del mundo gracias a su papel protagonista en la serie infantil Hannah Montana. Cuando creció y la serie terminó, igual que otras muchas niñas prodigio de la factoría Disney, Miley Cyrus continuó el itinerario marcado y no abandonó nunca los focos, tratando de ocupar su lugar en el mundo de la música y ser una estrella del rock. Pero, como le ocurrió a muchas de sus compañeras, la fama precoz le ha pasado factura en demasiadas ocasiones.
Excesos, problemas familiares, relaciones tóxicas y provocación han sido una constante en la trayectoria de la intérprete de Wrecking Ball, a la que le ha costado tomar las riendas de su carrera, ser ella misma y reivindicarse como la estrella talentosa que es.
Fue Flowers su consagración definitiva, su puñetazo en la mesa, la canción que por fin le dio el Grammy 2024 en la madurez de su carrera, pero que no fue suficiente para sanar a Miley de todos los monstruos que le han perseguido en estos últimos años en los que tomó la decisión de mantenerse alejada de giras y grandes estadios tras el concierto de Ciudad de México celebrado el 22 de noviembre de 2022.
La ansiedad, los traumas y la sobriedad
Ese de México fue el último concierto de la gira Attention Tour y el último concierto que Cyrus ha dado en estos cuatro años. Ella misma le contó a Zane Lowe en 2025, con motivo del lanzamiento de su álbum Something Beautiful, que ese día estuvo al borde del colapso emocional por los problemas de ansiedad y los traumas que arrastraba; un "cóctel de caos", como ella misma definió.
Eran tiempos difíciles para todos y también para ella. Tras el aislamiento impuesto por la pandemia, la artista sufrió ataques de pánico sobre el escenario al tener que enfrentarse a miles de seguidores. Además, aún se encontraba en proceso de duelo por la muerte de Taylor Hawkins, el baterista de Foo Fighters, su vecino durante el confinamiento, que falleció a los 50 años en marzo de 2022.
Sin duda, ese concierto marcó un antes y un después para ella y, en buena medida, es la explicación a su distante relación con los directos y las grandes audiencias. "Vi algo que me pareció realmente genial y con lo que me sentí identificada. Lo publicó Charli xcx el otro día sobre tocar en conciertos y hablar de lo estresante que es, de lo exigente que es y de lo imposible que resulta recuperarse. Cuando estás en un autobús que se está moviendo o en un avión y realmente solo tienes esas pocas horas después de un concierto —porque no son muchas—, apenas tienes tiempo para recomponerte y volver a estar al 100%. Es un nivel que no sé hasta qué punto puede ser sostenible", ha explicado sobre su decisión de priorizar su salud mental y física.

"Me gusta comer temprano y me gusta estar en la cama temprano. Mi vida… Bueno, hemos hablado mucho sobre estar sobria y sobre mantenerme firme en ello. Una parte muy importante de ese rompecabezas para mí es mi descanso y mi recuperación. Para el público es una sola noche, pero para nosotros son meses de preparación. Toda tu vida se adapta para estar de gira", señaló a Zane Lowe sobre otro de los motivos que impulsó su decisión: mantenerse sobria.
"La sobriedad es como mi dios. La necesito, vivo para ella", ha llegado a afirmar la artista, que siempre ha reconocido el consumo de drogas y alcohol desde muy temprana edad, pero que consiguió eliminar por completo de su vida en 2020. "Estaba tan acostumbrada a vivir en un estado de euforia que creo que nunca aprendí a bajar de ahí", aseguraba y confirmaba que ese es el proceso que se activa durante las giras. "Tienes a miles de personas gritándote. Sientes toda esa dopamina y todo ese amor, pero acabas derrumbándote por completo al final del concierto" y ese es uno de los motivos por los que muchos artistas acaban recurriendo a las sustancias.
Pero es su voz el verdadero riesgo
Ese estado de sobriedad que consiguió Miley hace ya más de cinco años no llegó solo, sino a partir de una enfermedad diagnosticada en sus cuerdas vocales que amenaza con arrebatarle su peculiar voz y no le permite encadenar semanas de conciertos.
Fue hace un año cuando la artista de Flowers puso nombre a esa patología que padecía y que le descubrieron tras ser intervenida de amigdalitis en 2018. Se trata de edema de Reinke, una inflamación benigna de las cuerdas vocales consecuencia, en este caso, de forzar la voz de forma continuada. "Tener 21 años y estar despierta y beber y fumar y salir de fiesta después de cada concierto no ayuda", señalaba sobre los cuidados que exigía su garganta.
Además, a ello hay que añadirle un pólipo de gran tamaño en sus cuerdas vocales, que es el responsable del "tono y la textura de voz que me han hecho ser quien soy", explicaba, pero que también le hace difícil cantar "porque es como correr un maratón con pesas en los tobillos".
¿Se lo podría quitar? Sí, pero ella ha decidido no someterse a cirugía para extirparlo porque no le pueden asegurar que no le vaya a cambiar la voz si se lo quitan: "Es posible que no vuelva a sonar como yo misma" y esa voz grave y profunda "me ha hecho ser quien soy", sentenció sobre esta decisión y prefiere cuidar su garganta con descanso y logopedia.