Desde que conocemos a Jason, hemos dejado de usar el autobús para movernos en taxi, porque subirse en el suyo es toda una fiesta, según dice él. ¡Y, tal como habla, no nos extraña! Pero no sabemos si él sería capaz de animar a Eva, que los días 18 de cada mes oye los ladridos de su difunto perro... ¡¡Terror perruno!!