El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha llevado a una empresa aragonesa a indemnizar con 2.000 euros a una de sus trabajadoras por negarle el teletrabajo y tratarla de forma distinta y sin justificación que al resto de sus empleados. Tal y como recoge la denuncia de la demandante, la compañía rechazó que utilizase su ordenador personal y la incluyó en un ERTE. Pero al mismo tiempo, a dos compañeras les compró un portátil para que pudiesen seguir trabajando desde casa. El fallo judicial considera que se trata de un comportamiento discriminatorio por no estar justificado esta diferencia de trato, y que vulnera el derecho fundamental de la trabajadora. La demandante, jefa de compras de la compañía, se había reincorporado a su puesto en febrero de 2020, tras un año de baja médica. Tras la declaración del Estado de Alarma, solicitó el teletrabajo para poder conciliar la vida laboral con la personal, ya que está divorciada y tiene a sus tres hijas menores a su cargo.