RESEÑA

'EPiC: Elvis Presley en concierto', un íntimo relato musical con imágenes reales y confesiones inéditas

Trasladar material de los años 50, 60 y 70 a la gran pantalla para construir un relato de lo más innovador a nivel audiovisual ha sido el principal reto de Baz Luhrmann con EPiC: Elvis Presley en concierto, y de una gran cantidad de contenido inédito completamente restaurado el cineasta ha conseguido crear una película documental sobre la fiera en el escenario que era Elvis Presley, reflejando el fenómeno de la estrella y compartiendo confesiones del artista hasta ahora desconocidas.

'EPiC: Elvis Presley en concierto'
'EPiC: Elvis Presley en concierto' | UNIVERSAL

Madrid26/02/2026 08:23

"Elvis se comió a Estados Unidos antes de que Estados Unidos se lo comiera a él". Con esta reflexión cierra EPiC: Elvis Presley en concierto, una producción musical que marca un antes y después en el trabajo de rescatar imágenes y sonido de manera tan pulida.

Y es que si no se conociera la existencia del biopic sobre la leyenda del rock and roll que Baz Luhrmann estrenó en 2022 bajo el nombre de Elvis —protagonizado por Austin Butler— la primera impresión de esta nueva producción audiovisual es que está formada por escenas recreadas a través de la ficción. No obstante, el filme es, al completo, una secuencia de imágenes reales con una calidad que se ha impuesto a los más de 60 años que han trascurrido desde que el artista hiciera historia.

Partiendo de esto, EPiC: Elvis Presley en concierto no es solo entonces un show llevado al audiovisual, es una pieza donde el trabajo de ingeniería y el arte se dan la mano para homenajear a una de las figuras más relevantes que nos ha dado la música. Y está disponible en el cine a partir de este 27 de febrero.

La historia para crear EPIC

EPiC: Elvis Presley en concierto es el resultado de años de trabajo. Esta segunda obra de Luhrmann sobre Presley llega casi cuatro años después para completar el biopic de 2022, tal y como presentó el propio cineasta. Y lo consigue con creces, con una visión plenamente artística en este nuevo proyecto.

Inicialmente Luhrmann buscó material inédito del artista en Elvis: That's the Way It Is y Elvis on Tour con la intención de usarlo en su película de 2022, pero contra todo pronóstico se encontraron sesenta y ocho cajas con material cinematográfico hasta entonces oculto para el público. Ese material lo formaban tomas descartadas de ambas películas y entrevistas inéditas, entre otras piezas.

Y lo que parecía una mina de oro de pronto se complicó antes de entregarle al cineasta el metal precioso que buscaba: este material no tenía sonido. Por ello, durante los dos años siguientes el equipo de Luhrmann lo restauró y sincronizó con las fuentes de audio existentes, dando lugar al estreno de este 2026 con una imagen y un sonido impecables.

Un documental creado a través de la restauración

Tal y como defiende el propio director, EPiC: Elvis Presley en concierto no es solo un documental sobre un espectáculo. La historia audiovisual, formada al completo por imágenes reales, va mucho más allá, creando así una unión de todas las piezas del puzle que culminan en ese talento hipnótico del artista sobre el escenario.

Desde el comienzo de la producción se ve el lado más íntimo de Elvis Presley. Las imágenes resumen en una primera parte lo que fue la vida del artista desde que comenzó a ser famoso. Las escenas en color predominan, y se entremezclan con las que se mantienen en blanco y negro. Y están extraídas de todo tipo de espacios: informativos, entrevistas, reportajes, grabaciones de su propio equipo, vídeos caseros...

Muchas de sus citas han sido extraídas de una grabación de audio de 45 minutos rescatada

Todas estas imágenes son narradas con la voz en off del propio Elvis, y muchas de sus citas han sido extraídas de una grabación de audio de 45 minutos rescatada de ese material restaurado, en los que el estadounidense habla de su propia vida. Por ello, la trasparencia y naturalidad son los grandes protagonistas del documental. Un regalo perfecto para los admiradores del Rey del Rock and Roll.

Al igual que el estilo de la película Elvis, Luhrmann opta por estímulos por todas partes: mucho ritmo, cambios de música constantes, imágenes impactantes... Todo ese cúmulo de sensaciones sirven para aproximar al espectador a una mínima parte de lo que fue la vida de Elvis a nivel sensorial, pero a la vez esa potencia puede hacer que aquellos que no conozcan tanto la trayectoria del de Mississipi pierdan el hilo conductor de la producción en alguna ocasión.

Esta vez es Presley el protagonista de su historia —no como en el biopic, que estuvo narrado por el Coronel Tom Parker, el representante del artista interpretado por Tom Hanks —, pero de aquella historia que mostró él mismo a la cámara. No hay rastro de sus reivindicaciones sociales o sus problemas económicos o identitarios, como sí se muestra en la ficción Elvis, pero el artista sí comparte algunos detalles, como su pesar por no poder contestar ante la prensa lo que realmente piensa o expresar con muecas su agobio y abrumación. También esos cambios físicos reflejan complicaciones fuera del escenario.

Presley, el protagonista de la historia que mostró a cámara

En el documental también hay espacio para el desahogo del artista: no entiende las críticas a sus polémicos pasos de baile, pero reflexiona sobre su figura en Hollywood y trasmite su frustración por no optar a papeles más profundos. Comparte su resignación al ser alistado en el ejército cuando su carrera estaba en lo más alto, y también declara su amor incondicional a Priscilla. Todo ello con una sinceridad que traspasa la pantalla.

La personalidad de Presley también se plasma bien durante el documental, predominando un sentido del humor de lo más característico. De esta forma se va creando un relato íntimo —aunque algo acelerado— de la estrella.

Un show 'collage' auténtico

Así llegamos a la parte del concierto, creado a partir de imágenes de varios shows de los más de 1.000 que dio el Rey del Rock and Roll en el hotel Internacional en Las Vegas. Un público exaltado, un artista con el sentido del humor como bandera, grandes hits en un torrente de voz rebosante... Un conjunto de imágenes intercaladas que trasladan a esa performance única.

La actuación en vivo se mezcla con grandes y privilegiadas escenas de ensayos nunca antes vistos. El gran equipo de Elvis preparaba todo al dedillo, pero también había momentos para la improvisación que muestra inéditamente el documental. Toda una revelación al otro lado de la pantalla.

El poder intergeneracional de divertirse

Elvis no es consciente de dónde nace su éxito pese a ser conocedor de su talento, pero en esta cinta defiende más que nunca el poder de divertirse y mostrárselo así al mundo. Y pese al tiempo que ha trascurrido, precisamente sonreír así por lo que se hace causa devoción y hace que la gente se enganche a eso que les tienes que dar.

Un trabajo de restauración audiovisual inmejorable

Si bien esa fiebre por su figura es algo que ha trascendido del legado de Elvis Presley, verlo con tal transparencia en la pantalla hace entender mejor de manera intergeneracional el fenómeno que generó el artista.

Así, tal y como expone Baz Luhrmann, este filme documental es "algo nuevo en el canon de Elvis... que se ajusta a la magnitud de Elvis como intérprete pero que también ofrece revelaciones más profundas de su humanidad y vida interior". Un trabajo de restauración audiovisual inmejorable que traslada al espectador a esos años 50, 60 y 70 en los que Presley fue el rey del mundo sin salir de Estados Unidos.