Presenta 'Por cien millones'

Raúl Arévalo: "Me empieza a picar el gusanillo de volver a dirigir"

Raúl Arévalo no para. El actor acaba de estrenar la miniserie Por cien millones y pronto lanzará El castillo. También tiene pendiente la película El ser querido de Rodrigo Sorogoyen. De todo ello (y mucho más) ha hablado con Eva Soriano y Nacho García en su visita en Cuerpos especiales, donde ha confesado que tiene ganas de volver a dirigir y ha reconocido que por 100 millones de euros sería capaz de hacer de árbol todo lo que queda de carrera.

Raúl Arévalo, con Eva Soriano y Nacho García en 'Cuerpos especiales'

Europa FM

Madrid07/04/2026 11:05

Raúl Arévalo es uno de los secuestradores del futbolista Quini en Por cien millones, la miniserie de tres episodios que ha venido a presentar en Cuerpos especiales.

El actor ha empezado el martes con Eva Soriano y Nacho García, a quienes ha mandado saludos de su prima María y ha contado que no tiene redes sociales. "Digo que paso de ellas pero en realidad es que soy muy cotilla y terminaría enganchado", ha explicado al hablar de por qué no tiene muy claro cuál es la acogida que está teniendo la serie porque no tiene el feedback de los telespectadores.

Sí ha hablado con gente cercana que le ha dicho que le ha gustado muchísimo y eso es con lo que se queda. "Es que es un historión", ha dicho sobre la producción que cuenta en clave de comedia negra cómo tres mecánicos de Zaragoza decidieron en 1981 secuestrar al futbolista del Barça Quini, al que define como un Lamine Yamal de la época.

"Conocía el episodio pero no me sabía los detalles. Lo conocía de oídas", ha explicado sobre esta historia que el director y guionista escribió con la ayuda de la familia de Quini. "No tuvo relación con la familia de los secuestradores ni con los secuestradores, lo intentó pero no quisieron y los personajes los creó a partir de lo que se sabía de ellos. Dibujo libre", ha añadido.

En su momento la Policía pensó que detrás del secuestro estaba ETA o el Grapo pero como en toda buena comedia negra —la historia real tiene tintes—, todo fue mucho más cutre. "En uno de los audios de los secuestradores dice '¿Quieres que se lo enviemos por trozicos?' y ahí la Policía dijo 'Este es maño", ha contado sobre la pista que los llevó hasta ellos.

Por cien millones, en la que trabajan también Gabriel Guevara y Víctor Sanz, son tres capítulos que rodaron en dos meses y medio. "No te das mucha cuenta de cuántos episodios tiene cuando la estás rodando porque depende de la duración del rodaje en sí", ha explicado para luego contar cómo fue la grabación de El castillo, su próximo estreno. "Acabo de terminar una serie que han sido seis meses de rodaje para seis capítulos. Ha sido maravillosa pero ha sido intensa, larga", ha confesado.

Volver a ponerse detrás de las cámaras

Raúl Arévalo no para de rodar y tiene ganas de encontrar un hueco para ponerse de nuevo detrás de las cámaras. En 2016 estrenó Tarde para la ira, que recibió el Goya a Mejor película y por la que ganó el cabezón Mejor dirección novel.

"Me empieza a picar el gusanillo de volver a dirigir", ha confesado a Eva y Nacho. "Me apetece muchísimo, es de lo que más me apasiona, escribir y dirigir".

Detrás de las cámaras, Raúl Arévalo reconoce que le gustan los textos dramáticos, nada que ver con lo que hace cuando se pone delante. "Para actuar me gusta todo, me divierte mucho la comedia", ha dicho para luego contar que tiene un documento en el ordenador con el principio de lo que puede ser su próxima película pero "no tiene mucho", es "el principio" asegura.

"A veces soy imbécil como actor y a veces me paso de la raya como director "

A la hora de dirigir se fija en muchos, dice. "Mi carrera como actor ha sido como un master de dirección", ha contado sobre los directores y directoras con los que ha trabajado a lo largo de su carrera y de los que ha aprendido en todo momento. "Ahora estreno una película con Sorogoyen [El ser querido]. Trabajar con él es como hacer un máster de cine", ha añadido para luego definirse como un vampiro que bebe de todos los compañeros con los que trabaja.

También detrás de las cámaras se da cuenta de los errores que comete como actor —a veces dice que puede ponerse muy pesado— y cuando está delante aprende la importancia de ser empático con los actores. Aún así, también comete errores. "A veces soy imbécil como actor y a veces me paso de la raya como director ", ha dicho antes de despedirse asegurando que si le dan 100 millones de euros sería capaz de cambiar su carrera y dedicarse solo a interpretar a un árbol. "¿Tú sabes lo que se puede llegar a hacer con 100 millones?"