PONTE A PRUEBAUnos extranjeros se la jugaron con un taxi
Miriam, de Barcelona, vive al lado de un hotel. Un día, cuando volvía a casa, se encontró con unos extranjeros que parecía que quería un taxi. Ella les hizo el favor y llamó a uno del pueblo del al lado. Al rato, el taxista la llamó para decirle que no había nadie para recoger. Todo un misterio.