Fran ya se ha cansado de que siempre le pongan la famosa excusa de "tengo la regla", así que a la última que se lo dijo le arrancó el tampón de cuajo para ver si era verdad, pero lo único que vio fue la hostia que le dio su chica. A la tía de Montse no se lo hubieran podido sacar tan fácilmente porque, cuando se puso su primer tampón, se lo metió con el aplicador y todo y, claro, iba por la piscina municipal andando como un pato.