RESEÑA

Phoebe Bridgers regresa más romántica y oscura que nunca en su esperado álbum 'Lost Weekend'

Seis años después de su último disco en solitario, Phoebe Bridgers acaba de publicar su tercer álbum de estudio en solitario, Lost Weekend. Un proyecto en el que, a través de la vulnerabilidad que siempre le ha caracterizado, explora el amor y el duelo.

Phoebe Bridgers
Phoebe Bridgers | EFE / Olof Grind

Madrid 14/08/2026 12:08

Phoebe Bridgers acaba de publicar su esperado Lost Weekend seis años después de su último proyecto en solitario, Punisher (2020). No sería justo decir que la artista ha estado mano sobre mano todo este tiempo: en 2023 se recorrió el mundo entero con Boygenius —la banda que formó junto a Julien Baker y Lucy Dacus—. Pero sí es cierto que este álbum le ha llevado bastante tiempo. Según ha contado en una de las listening parties organizadas en Estados Unidos, la creación de este disco ha sido muy dispersa en el tiempo y podían pasar meses entre las sesiones de composición. Tras escucharlo, cobra todo el sentido: Lost Weekend es una bomba emocional que, si se lleva por delante al oyente, debe arrasar por completo con la persona que lo escribe.

Además de sus colaboradores habituales, como Ethan Gruska o Marshall Vore, o sus compañeras de Boygenius, la artista ha trabajado por primera vez con el productor Jack Antonoff y con el cómico y músico Bo Burnham, su actual pareja, para crear este viaje de 16 canciones en el que el amor y el duelo se entrelazan a lo largo de todo el disco e incluso dentro de los propios temas. En estos últimos años, la vida de Phoebe ha estado marcada por su ruptura con Paul Mescal, su relación con Burnham y la muerte de su padre, con quien tenía un vínculo muy complejo que ya había explorado anteriormente en canciones como Kyoto. El resultado es su álbum más oscuro y romántico hasta la fecha.

'Lost Weekend' a través de sus canciones más destacadas

Una vez más, Bridgers demuestra que es una de las grandes letristas de su generación, un título que le reconoce la mayoría de la crítica estadounidense. Sin necesidad de grandes florituras, y con la brutal sinceridad que la caracteriza, la artista logra hacer un nudo en la garganta a quien lo escucha en múltiples ocasiones. "Y ahora no queda nada / Tu espalda, de cara al océano, ardiendo en rojo / No puedo imaginarte muerto / Pero lo estás cada día", canta en Still Standing, una de las canciones más devastadoras del disco en la que expone los sentimientos contradictorios tras el fallecimiento de su padre.

Pero no todo es oscuridad. Aparte de Lost Boys, en el disco encontramos también las canciones más románticas de todo su catálogo. "No mueras, Bobby / Antes de que yo muera / Se siente tan bien tenerte en mi vida" (Liberty Tree) o "Y si no te gustan ninguno de mis amigos / Los mataría, los mataría" (Bobby) son algunas de las letras que le dedica a Bo Burhman y que nos muestran a una Phoebe Bridgers enamorada, pero que mantiene el toque de humor y tenebrismo que le caracteriza.

Sin sonar a sus proyectos previos, Stranger in the Alps (2017) y Punisher, Phoebe Bridgers suena más a Phoebe Bridgers que nunca. Siempre bajo el paraguas del indie, la artista lleva un pasito más allá géneros que ya ha explorado anteriormente. Canciones como Haunted, en la que se pueden escuchar claramente las voces de Baker y Dacus, o I Can't Wait recogen el sonido folk que ya hemos escuchado en temas como Graceland Too —en el que también le hacían los coros sus compañeras de Boygenius—. Y la romántica Bobby nos muestra a la Phoebe más rockera.

Aunque no son ajenas a su discografía —todos hemos escuchado, aunque sea en TikTok, el nostálgico final de Scott Street—, sorprenden las numerosas outros instrumentales que contiene el álbum. Un recurso que te obliga a parar y digerir todas las emociones que despiertan las canciones antes de pasar a la siguiente.

En un momento en el que la industria musical va a la velocidad de la luz, y los artistas sienten la presión de publicar música constantemente para mantenerse relevantes, es de agradecer que Phoebe Bridgers se haya tomado el tiempo necesario para crear Lost Weekend. Y más después de comprobar que la espera ha merecido la pena. La artista nos ha regalado uno de esos discos que te dejan con el corazón encogido tras la primera escucha, y con el que se vuelve a consolidar como una de las grandes voces de su generación.