'Michael': el biopic sobre una estrella de pies a cabeza sin 'peros'
El biopic de Michael Jackson retrata al icono estadounidense como una estrella sin ambigüedad. Bajo la dirección de Antoine Fuqua, la película hace un recorrido por la carrera del 'rey del pop' entre 1966 y 1988. Las imágenes no dejan margen a la interpretación y convierten al personaje en una representación superficial. Sin embargo, Michael consigue condensar algunos hechos dramáticos de su carrera a través del cuerpo: sus pies, sus manos, su nariz, sus ojos y su cabeza se convierten en símbolos de una historia que bien merecía otro enfoque.

Michael llega este 22 de abril a la cartelera para recordar al mundo cómo Michael Jackson se convirtió en 'el rey del pop'. Pero ¿eso es todo lo que se puede contar sobre una de las figuras más importantes de la música? El biopic, dirigido por Antoine Fuqua y protagonizado por Jaafar Jackson —sobrino del artista—, narra el ascenso a la fama del estadounidense desde 1966 —con The Jackson 5— hasta 1988 —ya consolidado como un ídolo de masas—.
Aunque el final del largometraje promete una secuela —"Su historia continúa", dice un letrero—, lo cierto es que Michael Jackson como personaje apenas cuenta con complejidad narrativa. Más allá de los abusos y la presión recibida por su padre, se presenta al artista como una estrella, sin más. Una estrella incontestable, solidaria, idealista —"Podemos cambiar el mundo"—. Hay un interés exasperante por mostrar el amor del público hacia Jackson: planos generales de estadios llenos, fans desmayados en cadena... Las imágenes gritan al espectador que Michael Jackson es, efectivamente, 'el rey del pop'. Pero eso no es ninguna sorpresa.

Sin embargo, la película esconde un análisis de la carrera de Jackson a través de su corporalidad que, si bien resulta interesante, podría haberse aprovechado mejor. Así, Michael cuenta la vida del artista a través de sus pies, sus manos, su nariz, sus ojos y su cabeza.
Retrato de una vida a través del cuerpo
El filme comienza con un plano de los pies de Michael Jackson, un símbolo que se repite a lo largo del metraje como símbolo de su unicidad. Durante una actuación de The Jackson 5, la cámara capta las zapatillas del 'niño prodigio' mientras el público lanza monedas al escenario; una imagen que destaca a Jackson por encima de sus hermanos. Sus pies son inseparables de su sello artístico, y por eso es incapaz de dejarlos quietos en el estudio de grabación: "Te mueves demasiado", le critica el productor. "Deja los pies quietos", le recuerdan años después. Lejos de seguir el mandato, el artista pide que le graben los pies en el videoclip de Thriller —"Me preocupa que no se vean", dice—. Al incidir en este elemento simbólico, quizás no era necesario subrayar el talento de Michael a través de numerosas líneas de diálogo: "Nunca he oído una voz como la tuya", "tiene un talento divino"...

Otra parte del cuerpo que engrandece a Jackson son las manos, sobre todo por el brillante guante blanco que le acompaña durante su carrera. Aunque este detalle también enfatiza la particular estética del cantante, también sirve para entender la intrahistoria de una estrella que quería ocultar sus 'imperfecciones'. Así, como en la vida real, el personaje se vale de los guantes para tapar las manchas en la piel provocadas por el vitíligo, una enfermedad crónica. Algo similar ocurre con la nariz: tras mostrar su fascinación por la eterna juventud de Peter Pan, Jackson decide someterse a una rinoplastia. La película muestra esta secuencia bajo una dramática música extradiegética, otro elemento que dirige los sentimientos del espectador.
Fuera de la ficción, Jackson relató el miedo que sentía por su exigente padre, y todo este conflicto se representa en Michael a través de la mirada. Joseph Jackson muestra una obsesión por que su hijo le mire a los ojos, algo que al joven le resulta imposible ante la agresividad de su progenitor. Esta relación de poder se mantiene a lo largo del filme... hasta el final, cuando la estrella subvierte los roles establecidos desde la adrenalina que le otorga el escenario; en esa escena, Michael Jackson mira directamente a su padre —guante en mano—.
El padre, personaje que recorre todo el filme —"Joseph me explota, lo fastidia todo"—, también tiene un impacto en la cabeza de Michael Jackson. Y no solo a nivel psicológico, sino también físico: tras el éxito de Thriller (2982), la estrella sufrió quemaduras graves en el cuero cabelludo durante el rodaje de un anuncio promovido por un padre más preocupado por los contratos que por la salud de su hijo —"Casi muere", le recuerda el médico—. Este hecho lo aprovecha la película para despertar en Michael Jackson una nueva necesidad: separarse definitivamente de su padre para seguir su propio "camino" personal y profesional.

Con todo, aunque Jaafar Jackson cumple en el papel con su voz aguda, su sonrisa y su introspección, Michael se consolida como un biopic sin profundidad, sutileza ni margen a la interpretación. Fue una estrella, sin 'peros'. En una escena, un trabajador de la discográfica le pide al joven cantante que mienta sobre su edad: ante la prensa, es mejor tener ocho que diez años. Y la película parece seguir esta misma estrategia: hacer un retrato más comercial que artístico.