ENTREVISTAS CENTENARIAS

La centenaria Martina Durán cuenta el papel de la radio en su vida

Los 100 años de radio en Me Pones siguen trayendo a oyentes cenetenarias como Martina Durán, que a lo largo de su siglo de vida ha exprimentado grandes momentos con la radio, ha visto cómo la tecnología evolucionaba hasta la videollamadas y, sobre todo, disfruta de sus hijos y sus nietos.

Martina Durán en Me pones
La centenaria Martina Durán cuenta el papel de la radio en su vida | Europa FM

Europa FM

Madrid25/05/2024 14:31

Los 100 años de radio en España y son el pretexto perfecto para que Me Pones busque a oyentes centenarios para conocer sus mejores historias y cómo este medio de comunicación ha marcado sus vidas.

Teodora Fernández, Benita Melero o Joan Carulla son algunos de los nombres que ya han protagonizado estos emotivos cortes de radio y ahora le toca el turno a Martina Durán.

Esta veterana oyente, que vive en Móstoles pero tiene la provincia de Valladolid en su corazón, cumplió 100 años en marzo, cuando los celebró junto a sus “hijos y nietos a lo grande”, como merece una fecha muy especial.

Juanma Romero ha charlado con Martina para conocer su historia, saber que a los a los 12 años se marchó “a trabajar a Madrid” y que la radio siempre ha acompañado a esta mujer luchadora no solo como medio de información, sino también para escuchar a sus artistas favoritos.

“Me gustan todos; la Pantoja y unas cuantas”, ha explicado Martina, un guante que ha recogido el presentador de Me Pones sintonizando la emblemática canción Se me enamora el alma.

Su nieta Begoña ha sido la encargada de crear este mágico momento radiofónico y ha recordado que su abuela es muy moderna en cuanto a gastronomía se trata, probando sushi, comida mexicana y guindillas picantes. “Me gusta todo”, ha sentenciado.

Además, también ha habido tiempo para explicar su invento favorito de estos 100 años: las videollamadas. “Está muy bien”, ha declarado sobre esta nueva tecnología.

A sus 100 años, Martina se enorgullece de no haber pasado largas etapas en el hospital. “He tenido achaques como todo el mundo, pero enfermedades nada”, ha recordado, aunque echa de menos no poder ir tan a menudo al pueblo, “a ver a las amigas” y tomarse un café con ellas “hasta la noche”.