El 'alter ego' indeciso de Albert llama para pedir una pizza y no tiene muy claro cómo la quiere, así que pide opinión por todo. ¿Tendrá paciencia la persona que le atienda al teléfono?
Vuelve un clásico: el experimento relacionado con la competencia pura y dura. Albert Lesan llama a un bar, le saca información a la dueña y le dice que va a montar un local al lado y le va a hundir. ¿Cuál será su reacción?
Lesan vuelve con un clásico: quiere comprobar qué pasa cuando intenta que una persona anónima se quede a cargo de su anciano padre porque él se tiene que ir a Londres un mes.
Quiere demostrar que en las redes sociales vemos como normales cosas que en la vida real no aceptaríamos nunca. Albert lo demuestra con una simple llamada telefónica.
Lesan llama a una peluquería y demuestra que, según el tono en el que se hable de acciones propias de una profesión pueden parecer insultos, cuando no lo son
Albert llama a un desconocido y le exige que le diga quién es, antes de presentarse. Lo que pretende es demostrar que si intentas cambiar el orden protocolario las conversaciones se hacen difíciles.
Lesan vuelve a la carga con sus propinas ofensivas. ¿Hay una cantidad de propina que, lejos de provocar satisfacción produce rechazo? Esta vez pide cambio de 5 céntimos.
Albert llama a una tienda de ropa para pedir información sobre unos pantalones. En ese momento suena por la radio su canción favorita y, claro, el dependiente tiene que dejársela escuchar.
Albert Lesan llama a un gimnasio femenino con una voz muy masculina. ¿Cómo reaccionará la recepcionista sabiendo que algunas voces engañan con el género?
Albert llama a una farmacia. Dice que no tiene receta, pero necesita Viagra. ¿La conseguirá utilizando a su chica como reclamo? Lo mejor de todo es que primero llama Lesán ¡y luego lo intenta su mujer!