Estamos traumatizados con la experiencia de María: ella compró un perro por internet, pero la empresa de paquetería lo trató tan mal, que murió pocos días después de llegar a casa de María. Pero al menos, también reímos con la historia de Steven: ¡tuvo que pasar la noche en un altillo para que su suegra no le pillara en la habitación de su hija!