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CRÓNICA | ZAHARA | LA RIVIERA 17 DE ENERO

Un ángel vestido de astronauta aterriza en La Riviera

Zahara arranca su gira 'Astronauta' con doblete en la madrileña sala La Riviera. La artista presenta su nuevo trabajo, donde ha explorado nuevos universos. Sí, hay vida más allá.

Carmen Basanta
  Madrid | 18/01/2019
Zahara en La Riviera

Zahara en La Riviera / GTRES

Nacer, crecer, reproducirse. Lo del jueves en La Riviera de Madrid no fue un concierto al uso, fue el despegue de la nave nodriza que eleva a Zahara a un espacio interestelar tan infinito como lleno de aristas. Porque Zahara ha nacido, ha crecido como artista y ha dado a luz a un disco en el que se palpa la madurez de una mujer de voz dulce y rasgada capaz de arañarte el corazón.

Sonaba 'Space Oditty' de David Bowie y los astros comenzaban a alinearse para recibir a la artista, que volvía dos años después a la misma sala donde cerró su última gira. Satisfecha y agradecida por el trabajo bien hecho, Zahara no dejaba de dar las "gracias por volver" a los que regresaron a esa cápsula del tiempo.

La presentación de 'Astronauta' ha sido la apuesta más arriesgada y ecléctica de la artista, que da un salto al vacío y se mete de lleno en nuevos sonidos que vibran dentro y fuera de su ser. Los tripulantes de la nave, atentos, disfrutaban de un arranque enérgico, con David Duchovny y El Fango caldeando el ambiente.

La banda de Manuel Cabezali y el teclado de Martí Perarnau orbitaban alrededor de Zahara como cuerpos celestes, imprescindibles para ofrecer un repertorio de canciones inteligentemente seleccionadas, como Multiverso o la balada Big Bang, delicada, frágil y perfecta. 'El frío' atravesó la sala como un soplo de viento helado, crujiendo como cuando se agrieta un icerberg y anticipando 'El Deshielo' del final.

Aunque la personalidad de Zahara se acerque a la de un ángel tintineante, la artista también tiene sus agujeros negros. Tuvo tiempo para recoger de entre el público una camiseta con su foto que rezaba 'Niños Nazis', un momento tan sincero e hilarante como cuando se paró a explicar cada verso de la canción 'Adjunto foto del café Verbena', una letra que compuso durante una aventura con Moreno en un balneario lleno de octogenarios que supuso la confirmación de algo que piensas que nunca va a llegar: te has hecho mayor. "¿En serio vas a meter 'TripAdvisor' en una canción?", se preguntaba a sí misma.

Zahara ha crecido y sus seguidores, estrellas en este firmamento, lo han hecho con ella. A ellos les regaló la canción que tantas veces les ha negado: Con las Ganas, con la que tuvo una "relación difícil". "Todo el dolor que se llevó esta canción está abrazado a mucha gente", decía, y volvió al pasado, volvió a los 'gatos que no se quieren dormir' y La Riviera calló, calló como nunca antes lo había hecho. Jamás se ha visto un público tan respetuoso, tan silencioso y tan agradecido como cuando sonaron esos primeros acordes.

Con 'Caída Libre', 'Días de Lluvia' y 'Senza un perqué' se palpaba que el final estaba cerca, pero el colofón final llegó con el exitazo 'Hoy la bestia cena en casa', que no escatimó en narrativa: coreografía, bailarines, brilli brilli, sátira política en las pantallas y cinco minutos de ovación para una artista que ha nacido, ha crecido y se ha convertido en dueña y señora de su propia historia, y que cerró la odisea igual que la empezó: con David Bowie y otro de sus viajes siderales: 'Starman'.

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