Manel Navarro confiesa el infierno que vivió con su paso por Eurovisión: "Todo el mundo me dio la espalda"
Tras su paso por Eurovisión en 2017, Manel Navarro fue apodado como "el del gallo" por culpa de un error en su voz durante la actuación. A raíz de ello, el cantante empezó a sufrir amenazas de muerte, agresiones y el rechazo de su compañía.
Benidorm Fest volverá en 2027 independientemente de si España participa o no en Eurovisión
¿Quiénes son Tony Grox & LUCYCALYS? Conoce al dúo ganador del Benidorm Fest 2026

Tras la victoria de Tony Grox y LUCALYS con T Amaré en el Benidorm Fest,Manel Navarro, representante de Eurovisión en 2017, ha alzado por fin la voz sobre el revuelo formado con su interpretación de Do it for your lover.
Durante su actuación, el cantante cometió un fallo vocal que arruinó toda su carrera, pasando a ser apodado como "el del gallo" y sufriendo todo tipo de insultos y agresiones.
Sin embargo, el odio hacia él venía de mucho antes, concretamente de la preselección, en la cual salió victorioso frente a Mirela.
“Yo nunca había querido ir a Eurovisión, pero como mi proyecto era en inglés, me dijeron 'Oye, ¿qué te parece si vamos a Eurovisión?' y yo pregunté si creían que era la mejor opción. Luego, dos días antes de la candidatura, me obligaron a traducirla al castellano. Ya todo pintaba mal desde el principio”, declaró en una entrevista concedida al podcast Vergüenza.
Una victoria amarga en la preselección
Ahora, con 29 años, el cantante ha confesado cómo se sintió tras ser elegido: "Me dicen que gano y yo lo que me siento es como una mierda. Al final me vi ahí abucheado por un montón de gente cuando yo al final era un chaval de 21 años que lo único que quería era cantar".
"Se me tachó de tongo y lo juntaron con que soy catalán. Me metían en el saco de independentista...", declaró el cantante.
Su paso por Eurovisión
Durante su charla, el cantante ha revelado cómo vivió el famoso gallo en directo: "Cuando llegó ese momento, noté que algo no había ido bien. Algo había sonado raro, pero no sabía qué magnitud. Luego fue cuando bajé del escenario, entré en Twitter y vi lo que había pasado y dije 'bueno, pues ya la hemos liado'".
Y es que hay que recordar que Manel Navarro recibió 0 puntos por parte del jurado y 5 puntos del televoto. "Los españoles estaban allí con tablets de 'Manel, muérete'. No nos daban puntos y todos aplaudiendo y diciendo 'Manel, jódete'. Estaba deseando que acabara. Me fui para el hotel cagando hostias".
En aquel momento, el artista pensó que había sido "mala suerte" y que todo se había debido a su corta trayectoria: "Venía de ganar un concurso en Cataluña, que eso fue lo que me abrió las puertas con un management importante y con Sony. Saqué una canción con ellos y la segunda ya era la de Eurovisión".
Sin embargo, por más que buscase explicaciones, la reacción de la gente le provocó un miedo escénico que arrastró durante años.
La ola de odio
Tras su vuelta a España, el catalán sufrió una serie de ataques y amenazas: "La mayoría de cosas eran a través de redes sociales, pero pasaron un par de cosas en persona también bastante gordas, de tirarme hielos, escupirme por la calle. Volviendo de unas salas de ensayos, un grupito de gente me empezó a escupir y a reírse".
"Da igual lo que cantara, había gente insultándome, haciendo el gallo", comentó.
El abandono de su discográfica
Pero el infierno que vivió Manel Navarro no se quedó en la reacción de la población española, sino que también sufrió el abandono de su discográfica cuando apenas estaba empezando su carrera.
El cantante incluso se vio obligado a mudarse a casa de una amiga cuando su discográfica, que se había encargado hasta entonces de pagarle el piso, dejó de hacerlo: "Volví de Eurovisión y a los dos días me pasaron una carta por debajo de la puerta de que tenía dos días para dejar el piso. Me hacen renunciar a todo, dejo la carrera, dejo todo, me vengo a Madrid y, a la que vuelvo, la discográfica dejó de pagarme el piso".
"Al final los managers que tenía también me dejaron y me vi solo. La misma gente que me metió en ese follón es la misma gente que, cuando salió mal, se piró", confesó el catalán, a quien desde entonces le ha costado que otros artistas quieran trabajar con él.
Sin embargo, ha tenido la suerte de poder rehacer su camino en la música: "Me ha costado un poco encontrar a alguien que, en vez de darme un dedo, me diera la mano de verdad. Yo no pienso en aquello nunca. Un fallo no nos define. Tuve mi error, pero acabará pasando"