DESDE 2001

Los problemas de salud a los que se ha enfrentado Joaquín Sabina y las referencias en sus canciones

No han sido los problema de salud los que han llevado a retirarse a Joaquín Sabina, aunque lo cierto es que el cantante ha tenido varios sustos a lo largo de los últimos 25 años que lo han hecho tener que apartarse de los escenarios en varias ocasiones y que ha incluido en las letras de algunas de sus canciones más icónicas.

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El músico y cantante Joaquín Sabina durante el concierto que ha ofrecido en Las Palmas de Gran Canaria.
El músico y cantante Joaquín Sabina durante el concierto que ha ofrecido en Las Palmas de Gran Canaria. | EFE/Ángel

Europa FM

Madrid02/01/2026 15:46

Joaquín Sabina decidió en julio de 2024 que era el momento de parar. Con 75 años ya cumplidos y más de 50 de carrera, para el de Úbeda (Jaén) había llegado el momento de quedarse en casa y no ser una persona pública a la que matan a selfis al salir de casa.

Detrás de esta despedida, que llegó definitivamente el 30 de noviembre con el último concierto de su carrera, y el cierre de su gira Hola y Adiós, no había ningún motivo de salud. Esta vez no. Su intención era pasar al disfrute personal y a vivir de otra manera.

Sin embargo, hubo otro tiempo en que la salud sí le jugó malas pasadas y le obligó a apartarse de los escenarios, incluso se llegó a temer por su vida.

Aquel fatídico 12 de febrero de 2020 el entonces Movistar Arena de Madrid se enmudeció cuando el cantante se precipitó del escenario al foso nada más empezar su concierto con Joan Manuel Serrat y tuvo que ser traslado al hospital de urgencia. Iba a ser, según dijo él mismo inicialmente, por un dolor en el hombro pero terminó siendo operado por "un pequeño derrame" en la cabeza.

Estuvo ingresado una semana y salió cuando el coronavirus estaba a punto de encerrar al mundo entero en sus casas. Al cantante se le juntó la recuperación con la cuarentena y, en pleno proceso, en el mes de abril, charló con Jordi Évole sobre su estado de salud. "Sé que me enrollé en un cable y que, al siguiente paso, me pegué el hostión. Pero el hostión fue más fuerte de lo que pensáis", dijo el cantante que relató lo sucedido sobre el escenario en la canción Sintiéndolo mucho, por la que ganó el Goya junto a Leiva en 2023.

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"La muerte me parece un crimen atroz y una injusticia", le dijo el cantante al periodista mostrándose dispuesto a no dejar que nada le frene: "No tengo la menor intención de morirme, que se muera la muerte", añadió el músico que, pese a los achaques y los años, ha hecho gala de una salud de hierro.

Cuando el ictus lanzó su globo sonda

Sin duda, el episodio más duro de Sabina, en cuestión de salud, lo vivió en 2001 cuando solo tenía 52 años. El cantante sufrió un ictus que lo obligó a apartarse de todo y centrarse en su recuperación. "Me tengo que maltratar menos", contó años después en una entrevista con la agencia EFE, y añadió: "Cuando les cuenten que envejecer es una cosa fantástica, por la experiencia, la sabiduría... Mienten como bellacos. Envejecer es una puta mierda".

De aquel episodio, y de cómo cambió su forma de vivir, habla en la canción Lágrimas de mármol y en una reciente entrevista con la revista Esquire. "Cumplí 50, tuve el ictus y me puse a vivir con la Jime hasta hoy", contó sobre su mujer, de la que siempre dice que le salvó la vida y la que ha puesto su casa a funcionar.

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Tan joven y tan viejo

El cantante, que ya por entonces decía sentirse Tan joven y tan viejo (1996) como un Rolling Stone, se recuperó relativamente rápido de las secuelas físicas pero entró en una profunda depresión que le hizo no querer salir de su habitación. "No me quería morir, pero tampoco ver a nadie. No salía del dormitorio. Tampoco abría la puerta", explicó el cantante, que casi diez años después de sufrir el ictus volvió a vivir un episodio que lo alejó de los escenarios.

En 2010 sufrió una caída en sus casa que le obligó a cancelar uno de sus conciertos en el Palau de la Música de Barcelona y un año después tuvo que cancelar tres conciertos en Estados Unidos y México por problemas intestinales, que provenían de una "diverticulitis aguda" y que le obligaron a guardar seis semanas de reposo absoluto.

Con cierto sentido del humor, el cantante confesó haber sufrido "un Pastoral Soler" cuando en 2014 tuvo un ataque de pánico escénico al subirse al escenario del entonces Wizink Center. Llevaba cinco años sin actuar en esta plaza y los nervios le jugaron una mala pasada. De nuevo, asomaban los problemas de salud mental.

En 2018 el cantante tuvo que suspender dos conciertos en México por achaques leves y solo dos meses después, también en 2018, sufrió una tromboflebitis en la vena iliofemoral de su pierna izquierda (problema circulatorio) por la que fue ingresado en un hospital de Madrid.

Recibió el alta días después para retomar la gira en la que estaba inmersa y que le llevó en junio a Madrid. En su concierto en la capital sufrió un problema de garganta un problema debido a un proceso vírico y tuvo que bajarse del escenario a la hora y media cuando el propio cantante ya había dado varios avisos a sus seguidores. Un susto leve tras el que continuó la gira del disco Lo niego todo, en cuyo primer single Joaquín Sabina volvió a recordar a sus fans que se había alejado de los bares porque en 2001 le llegó el aviso de que tenía que cuidarse. El suicida, el bala perdida, el santo beodo tuvieron que quedarse atrás.

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