FUERA DE LAS COCINAS

Pepe Rodríguez: su mujer Mariví, sus tres hijos y su regencia en 'El Bohío'

Siempre cuenta la misma historia. Que nació prácticamente en la barra de un bar. Que cada vez que subía a hacer los deberes escuchaba el barullo de las comandas. Y que como no era buen estudiante, comenzó a sumergirse en el sector de la gastronomía. Sin embargo, esto es solo el comienzo de la emocionante vida de Pepe Rodríguez.

Te contamos el entorno personal e íntimo de Pepe Rodríguez
Pepe Rodríguez, regente de El Bohío // GTRESONLINE

Europa FM

Madrid 11/07/2022 20:02

Pepe Rodríguez, de 54 años, es uno de los rostros más conocidos de la televisión española debido a su participación en la diferentes ediciones de Masterchef.

Se trata de un cocinero familiar y tradicional con tres estrellas muchelín que se ha convertido en uno de los mejores chefs del panorama nacional.

A pesar de que cuando escuchamos la frase popualar "la vida da muchas vueltas" tendemos a pensar que es una expresión hecha, en ocasiones es la mejor forma de explicar cómo soprenden los cambios en la trayectoria vital de una persona.

Esto precisamente fue lo que le pasó a este chef, que consiguió convertir un negocio familiar en un restaurante de renombre.

Pepe Rodríguez: cocinero por deber

Pepe Rodríguez empezó a trabajar como camarero los fines de semana y ayudaba a la familia en su negocio familiar. Se trata de un mesón que vio la luz en los años 30 y que cerró temporalmente durante la postguerra hasta el año 1971. ¿Su nombre? El Bohío. ¿Su ubicación? Illescas.

Dos conceptos que décadas después es imposible no relacionar con el Pepe Rodríguez actual, amante de lo tradicional y apasionado de la cocina de vanguardia.

A pesar de que la fusión de los platos de cuchara con aires modernos no fue tarea fácil, no había obstáculo que se impusiera a la familia del cocinero. Poco a poco, El Bohío pasó de ser un mesón a convertirse en un templo de estrella michelín.

No obstante, el gran cambió llegó de la mano de la televisión. ¿Quién es este chef inseparable de Illescas? ¿A qué se dedica cuando abandona los fogones?

Te contamos el entorno personal de uno de los cocineros españoles de renombre. De hecho, es probable que para alguno sea el más querido.

Mariví: la mujer de Pepe Rodríguez

Dicen que el destino es muy sabio y sabe a quién poner en el camino. Lo cierto es que en este caso, a este dicho no le falta verdad. Fue precisamente en un bar de Illescas donde Pepe Rodríguez conoció a su media naranja, Mariví Fernández.

Tal y cómo contó el cocinero en noviembre de 2021 en una entrevista con Divinity, ella llegaba acalorada con unas amigas después de jugar un partido de tenis cuando se conocieron por primera vez. Mientras se tomaba una cocacola, se dio cuenta de que había un joven que "no le quitaba el ojo de encima".

Era Pepe y desde entonces se lo encontraba cada vez que pasaba por el pueblo. Años después, caería en que quel joven camarero se convertiría en su marido y padre de sus tres hijos.

En enero de 2020, Mariví asistió a un programa de Masterchef Junior 7 y contó que fue lo que le enamoró de su marido.

"Es una persona muy elegante, es un señor", contó. No obstante, lo que de verdad le enamoró fue su talento por la cocina.

De hecho, estuvo a su lado durante el despegue de El Bohío. Y también cuando media España comenzó a reconocerle por la calle.

Familia numerosa: María, Jesús y Manuela

María, Jesús y Manuela. Así se llaman los tres ángeles del famoso cocinero. Desde hace unos años es habitual que el chef pose en photocalls junto a su esposa y a sus hijos.

Según contó el manchego en un programa de Bertín Osborne, la mayor de sus hijos no termina de acostumbrarse a la fama. El mediano es feliz sabiendo que "papá sale en la tele". Y la pequeña ya es consciente de por qué todo el mundo sabe quién es Pepe Rodríguez.

No obstante, los tres saben que no siempre van a contar con la presencia de su padre, algo que le pesa cada vez más.

Desde que se convirtió en padre sus vacaciones de agosto son intocables y así se lo confesó a Bertín Osborne: "Ese mes quiero que me cansen, que me aburran, desayunar, comer y cenar con ellos, saber qué les gusta, qué no, echarnos la siesta todos juntos. Para mí eso es lo mejor del mundo". Esos pequeños momentos con los suyos son su gran alegría.

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