Espido Freire compara 'Ven, ven, ven' de las Sex Bomb con la 'Odisea': "Las sirenas no engañan, prometen placer y te lo dan"
Una semana más Espido Freire aterriza en Cuerpos especiales con un análisis de un hit de los 2000. Esta vez, analiza Ven, ven, ven de las Sen Bomb y encuentra referencias de la literatura clásica son problema: "Vais viendo el devenir de esas cuatro muchachas poco vestidas que se contonean y es donde entramos en Homero...".
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Espido Freire llega "más vestida de macarra" que nunca a Cuerpos especiales para analizar Ven, ven, ven de las Sex Bomb, un hit de 2003 con referencias clásicas.
"Vosotros os superáis pero yo también, y lo voy a comparar con la Odisea", ha lanzado la escritora al principio, dejando claro que "no es una provocación gratuita, sino una comparación totalmente seria".
"'Te dice ven ven ven, hace bam, bam, bam, luego bum, bum, bum y estalla el corazón', a ver... Esto no es una invitación romántica por mucho que lo pensábamos, es una estrategia muy sofisticada", expresa la colaboradora ante la sorpresa de Eva Soriano y Nacho García.
Así, Freire invita a ver ese videoclip del tema para entender la referencia: "Vais viendo el devenir de esas cuatro muchachas poco vestidas que se contonean y es donde entramos en Homero...". "Por las sirenas", ha adivinado Eva Soriano ante la alegría de la escritora. "En la Odisea cuando Ulises se encuentra con las sirenas no pasa nada diferente [...] están ahí todas incitantes", compara.
"En 'Ven, ven, ven, bam, bam, bam, bum, bum, bum' no hay un gran argumento, porque el canto de las sirenas funciona por acumulación"
Freire detalla entonces que las Sex Bomb, "en lugar de cantar tanto dicen 'ven, y ese ven, ven, ven', que implica una renuncia mental, pues es el momento en el que el deseo se apodera de todo".
"En 'Ven, ven, ven, bam, bam, bam, bum, bum, bum' no hay un gran argumento, porque el canto de las sirenas funciona por acumulación: no te convence, te erosiona", reflexiona Freire, ya que "las sirenas no engañan: prometen placer y te lo dan, y luego ya no hay nada más".
Y Espido continúa: "Ulises ante ese trance no se tapa los oídos. Quiere oírlo todo pero sin morir, por eso se ata al mástil. Y esa es la gran lección clásica que Ven, ven, ven te da: No hay por qué eliminar el deseo, hay que gestionarlo".
Así, la colaboradora profundiza: "En ven, ven, ven el cuerpo manda, solo hay ritmo, sudor y repetición, pero el ingenioso Ulises sobrevive porque pone límites físicos a un desea abstracto". "Eso explica por qué seguimos necesitando a Homero incluso cuando estamos en la discoteca a las 4 de la mañana cuando todo lo demás está agotado", lanza la escritora como reflexión.