Alejandro Sanz vuelve a casa y conquista Madrid con un concierto de 21 canciones en el Metropolitano
Alejandro Sanz por fin ha actuado en su ciudad natal con la gira ¿Y Ahora Qué?, con la que ha recorrido Latinoamérica y Estados Unidos antes de su paso por España. Este sábado 20 de junio, el cantante ha actuado en el Metropolitano con la emoción de volver a encontrarse con su público madrileño, el cual ha disfrutado de 21 canciones —la mayoría, grandes éxitos del pop español—.
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Alejandro Sanz por fin ha vuelto al escenario de su ciudad natal: Madrid. El cantante llevaba sin actuar en la capital española desde mayo de 2024, aunque en realidad su último concierto con una gira fue en diciembre de 2023 en el WiZink Center —ahora Movistar Arena—. Este sábado 20 de junio, el artista se ha reencontrado con su público madrileño desde un recinto mucho más grande: el Estadio Metropolitano —recién abandonado por Bad Bunny—. Y lo ha hecho con casi todas las entradas vendidas, pues apenas quedaban unas pocas en la parte superior de un lateral.
Su concierto está enmarcado en la gira ¿Y Ahora Qué?, con la que Alejandro Sanz ha recorrido Latinoamérica y Estados Unidos antes de aterrizar en España entre el 6 de junio y el 24 de julio. "A mí me gustaría decir una cosa: gracias, Madrid", ha dicho hacia el final del espectáculo. "Gracias a todos los que habéis venido, de donde sea que hayáis venido. Volver a casa y sentiros así es una cosa increíble. Os quiero mucho. Viva la música, quiéranse sin permiso y a gozar", ha añadido, emocionado por actuar en la ciudad que le vio nacer.
Durante las dos horas de concierto, Alejandro Sanz ha concedido discursos para presentar la mayoría de las 21 canciones, muchas de ellas grandes éxitos que confirman al artista como una de las mayores estrellas del pop español de finales del siglo XX y de principios del siglo XXI. Para interpretar el repertorio, el madrileño se ha rodeado de una banda de ocho músicos: Miron Rafajlovic —que ha llevado una camiseta del Atlético de Madrid—, Karina Pasian, Alfonso Pérez, Brigitte Sosa, Judith, Chris Hierro, Gisella Giurfa y Mike Ciro. Sin embargo, no ha invitado a ningún artista: el espectáculo ha sido todo suyo.
Emoción y baile a través de 21 canciones
Puntual a las 21:00, Alejandro Sanz ha llegado al escenario con unas gafas de sol, una camiseta negra y una guitarra roja para iniciar el show con uno de sus mayores éxitos: Desde cuando. Al terminar, las 50.000 personas del público le han dedicado los primeros gritos eufóricos de la noche.
Mientras la gente seguía entrando al estadio, Sanz ha interpretado Capitán Tapón. Acto seguido, ha presentado Por bandera, una canción que escribió en el 1994 cuando "era un niño" y cuya letra "hoy todavía tiene sentido", pues se trata de un alegato antibelicista: "Sigue sin comprender / Por qué tuvimos que luchar / Teniendo tanto amor vencido", dice la segunda estrofa. Durante el tema, un fan de la primera fila ha ondeado una bandera de la Comunidad de Madrid, algo que también ha hecho el propio Alejandro Sanz.

La primera parte del concierto se ha llevado a cabo de día, algo que ha desconcertado al artista: "Esto es diferente para mí. Es muy emocionante para mí verles a todos aquí. La mitad son invitados, pero no importa", ha bromeado. "Esto de tocar de día es un poco nuevo para mí, me he puesto bronceador solar y las gafas de sol", ha añadido. Poco después, ha comentado que la iluminación del show es muy bonita, pero que "otro día" la enseña. Sin duda, su espectáculo funciona mejor a medida que cae la noche. Tras una ovación del Metropolitano, Sanz ha interpretado Bésame, su última colaboración con Shakira para la que ha contado con la voz de Judith.

Con una gorra puesta, el madrileño ha seguido el show con A la primera persona antes de bromear sobre el mar de abanicos que ha inundado el Metropolitano para soportar los 30 grados: "Qué bonitos abanicos tenéis. ¡Arriba los abanicos! ¡Arriba las pestañas!". Así, ha presentado el siguiente tema, Mi soledad y yo: "Solo hay una persona más agradecida que yo hoy en este mundo, que es el yo de hace unos cuantos años, cuando era chiquitito y soñaba con esto. Os quiero dar las gracias de todo corazón en nombre de ese niño".
Durante El vino de tu boca, uno de sus éxitos más recientes, Sanz ha girado el pie de micro para que cantara el público. Y, aunque en Estados Unidos cantaba Try to Save Your Song, en España omite este tema para pasar directamente a Quisiera ser.
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Y, con el piano de fondo, ha seguido con el discurso más especial de la noche: "Un amigo mío de Sevilla, nuestro Jesús Quintero, decía una cosa muy necesaria en estos tiempos. La música tiene un poder increíble. Podemos estar aquí un montón de tiempo sin pensar en otra cosa que las canciones. No pensamos en nada más porque la música tiene ese poder, hacernos vivir el presente. Mi amigo decía: 'Una canción no puede parar un tanque, pero puede partirle el corazón al guerrero que lo conduce'. Por eso, aunque la vida no sea todos los días igual, yo me levanto todos los días de buen humor, dándole las gracias a la vida. Hay días que uno no está tan bien, y no pasa nada, también se puede decir", ha reivindicado antes de tocar Hoy no me siento bien, donde se ha tirado confeti y se ha recurrido a la pirotecnia.
Después de una introducción al piano, han sonado Regálame la silla donde te esperé y Amiga mía, donde el público ha hecho brillar las linternas de sus móviles mientras iba desapareciendo la luz natural. Con Deja que te bese, el público se ha puesto de pie para bailar, y al final los asistentes han vuelto a vitorear el nombre de Alejandro Sanz.

Tras Las guapas, una introducción de la guitarra eléctrica ha dado paso a Cuando nadie me ve. En el primer estribillo, el artista ha jugado con la letra al taparse los ojos, aunque el momento más especial ha llegado después, cuando Sanz ha interpretado el final casi a capela con las luces apagadas y un único foco encendido desde su espalda, de forma que solo se percibía su silueta. "A veces me elevo, doy mil volteretas / Te encierro en mis ojos / Tras puertas abiertas / A veces te cuento por que este silencio / Y es que a veces soy tuyo y a veces / Del viento", ha cantado con el acompañamiento de las linternas de sus fans.
La gorra ha vuelto con El alma al aire, mientras la noche ha caído definitivamente durante Mi marciana. "Estamos llegando al final del concierto. Han sido seis horas maravillosas. Cuando entramos éramos chicos todos, y miran qué grandes están", ha bromeado. "Ha sido una noche increíble. ¿Aprobado? ¿Te ha gustado el setlist? ¿Nadie se va a casar hoy? Mira que soy capitán de barco, ¡puedo casar!", ha añadido durante una divertida interacción con el público. El confeti ha vuelto con No es lo mismo, y lo mismo ha ocurrido con la pirotecnia al ritmo de Aquello que me diste.

Después de fingir el final del show, Alejandro Sanz ha vuelto al escenario con otra camiseta negra que lleva su nombre impreso por delante y el título de la gira por detrás. "250 canciones más podrían ser suficientes para calmar nuestra ansiedad. Nosotros queremos cantar, pero a las 23:00 nos echan los vecinos", ha recordado antes de presentar a la banda durante cinco minutos, durante los que también ha pedido un aplauso para el equipo que no se ve.
Así, ha llegado el turno de Y, ¿Si fuera ella?, donde Sanz ha dejado al público que cante la mayoría del tema. Después, el artista se ha sentado al piano para protagonizar el momento más íntimo del concierto con ¿Lo ves?, tras cuya actuación el estadio le ha regalado la mayor ovación de la noche. El cierre de verdad ha llegado con el mayor éxito de su carrera, Corazón partío, aunque a la mitad ha empezado a sonar en una versión electrónica que ha animado el ambiente para despedir una noche que ratifica a Alejandro Sanz como un engranaje imprescindible para entender la música en español de las últimas décadas.