CRÓNICA

Valeria Castro encandila al Movistar Arena de Madrid, después de todo

Valeria Castro ha emocionado al Movistar Arena de Madrid tras reponerse de un momento delicado que terminó con una "baja laboral". Ahora, este viernes 9 de enero, ha congregado a 9000 personas en su concierto más multitudinario, celebrado con la gira de su disco el cuerpo después de todo. Para ello, la canaria ha contado con la compañía de Eva Amaral y Tanxugueiras.

Eva Amaral y Valeria Castro cantan 'El universo sobre mí' en el Movistar Arena de Madrid

Valeria Castro en el Movistar Arena de Madrid
Valeria Castro en el Movistar Arena de Madrid | Ricardo Rubio / Europa Press

Madrid10/01/2026 11:21

"Los últimos meses no han sido fáciles para mí y todo se me ha ido agarrando a la garganta. El agotamiento y mi salud mental, que se ha ido mermando, me han ido apagando poquito a poco", dijo Valeria Castroel pasado mes de octubre para anunciar una "baja laboral" y el retraso de varios conciertos. Ahora, tras un breve descanso, ha celebrado el mayor concierto su trayectoria en el Movistar Arena de Madrid.

La canaria, conocida por su inmensa sensibilidad, se ha subido al escenario ante 9000 personas con una inmensa sonrisa. "Este es probablemente el hito más grande de mi carrera", ha dicho antes de dar comienzo al momento más emocional del concierto. "Soy una mujer que empezó este proyecto versionando a otros. Me apetecía, en este recinto, cerrar un círculo con las versiones con las que empecé".

Así, Valeria Castro ha empezado a cantar El universo sobre mí sentada al teclado... hasta que, de improviso, ha aparecido Eva Amaral visiblemente emocionada. "Esto no se lo vio venir nadie. Vaya sueño. Ese fue el primer disco que yo tuve en mi casa, el de Amaral", ha comentado la canaria al despedir a su segunda invitada.

Valeria Castro y Eva Amaral

La otra gran sorpresa de la noche ha sido la aparición de Aida y Olaia, de Tanxugueiras, para interpretar su dúo: Hoxe, mañá e sempre. "Yo solo quiero rodearme de gente que me aporte, y estas mujeres han sabido sostenerme cuando yo no he podido", ha dicho Valeria Castro para presentar a las gallegas.

Un concierto "tranquilo" y emocional

La artista ha comentado que "este es un concierto tranquilo", alejado del foco mediático, alejado de la presión externa. Al mismo tiempo, Valeria Castro ha comentado que "hacer un Movistar Arena no es fácil". Por eso, la escenografía con tonos claros ha creado una atmósfera íntima con cinco músicos y numerosos instrumentos: batería, violín, pandereta, guitarra, bajo, teclado...

A lo largo del concierto, han sonado canciones con una gran carga emocional, sobre todo pertenecientes a su último álbum: el cuerpo después de todo. A él pertenece temas como la soledad, tiene que ser más fácil, honestamente o parecido a quererte, con la que ha señalado al público mientras cantaba un verso clave: "Bendita la hora, que aprendí que hay quien sí me valora".

"De alguna forma, este disco me ha salvado la vida. Escribí lo que sentía, lo que padecía, antes de poder ponerle palabras. Hay pensamientos que no caben en el lenguaje, hay veces que solo la música permite que nos salgan aquellos dolores y todo lo que nos hace sentir el cuerpo un poco más vulnerable", ha dicho para presentar el cuerpo después de todo, una canción que le "duele".

Así, entre la rabia y la intimidad, culpa ha dado paso al grupo Mariachi Reyes de Madrid para interpretar debe ser y techo y paredes. Después, han sonado cuídate, poquito y devota, para la que Valeria Castro se ha sentado en una silla para tocar la guitarra... del revés. "Muchísimas gracias, ay, madre mía", ha dicho tras una inmensa ovación. "Una se queda removida".

Tras guerrera, un tema dedicado a su madre, a su abuela y a todas las mujeres luchadoras, Valeria Castro ha querido regalarle al público del Movistar Arena una primicia: la primera actuación en directo de globo, una canción inédita que utilizó para anunciar su descanso temporal. Al clarinete, le ha acompañado Joaquín Sánchez.

El concierto ha continuado con las palmas de la corriente, abril y mayo, la cercanía de sobra decirte, las linternas de dentro, el orgullo canario de la raíz y la fortaleza de sentimentalmente. Y, así, el cuerpo ha podido llegar al final... después de todo.