LO PRIMERO ES IDENTIFICAR EL TIPO

¿Compartirlas, cumplirlas o guardárnoslas? ¿Qué debemos hacer con nuestras fantasías sexuales?

Antes de decidir qué hacer con una fantasía sexual, lo primero es identificar qué tipo de fantasía es. Hay cuatro diferentes y cumplir algunas de ellas no siempre es buena idea.

¿Qué debemos hacer con nuestras fantasías sexuales?
¿Qué debemos hacer con nuestras fantasías sexuales? // Pixabay

Manuela Sanoja

Madrid 24/06/2021 20:00

"Muchas de mis fantasías comparten un denominador común, lo prohibido. No me pone el hecho de que sean comportamientos poco éticos. Lo que más me pone del mundo es sentir que la otra persona tenga un deseo incontrolable. Que tenga una necesidad sexual fuera de control, que en este caso sí pueda ser poco ética, y la proyecte en mí".

Son las declaraciones de Juan, quien prefiere dar un nombre ficticio y que asegura que en algún caso ha llegado a cumplir esas fantasías.

Recuerda, en concreto, una relación que tuvo a distancia, en la que practicaban cibersexo: “Ver a la otra persona en su intimidad, gustándose y gustándote. Ir escalando en el plano verbal y encontrarse constantemente con el obstáculo de la distancia, que le niega lo que a la vez le propone y hace que haya que recurrir a objetos con los que saciarse".

"Es un buen ejemplo de cuando siento que estoy cumpliendo una fantasía, y la satisfacción es plena a pesar de que no deja de ser una masturbación”, añade.

Qué son y para qué sirven las fantasías sexuales

Precisamente, las fantasías sirven para el disfrute, explica Miren Larrazabal, directora de Psicología Clínica y Sexología del Instituto Lyx.

“Son un contenido cognitivo que suele estar formado por imágenes y conducta verbal, y tiene la funcionalidad de potenciar, desarrollar y ayudar a la excitación sexual. Hay fantasías muy diversas. Tanto como diversos son los seres humanos. E incluso pueden ir cambiando a lo largo de nuestra vida”. Si bien, como dice Larrazabal, pueden ser muy variadas, hay algunas bastante comunes.

"Su función es potenciar, desarrollar y ayudar a la excitación sexual"

Según una macroencuesta, realizada por el psicólogo Justin Lehmiller, en la que más de 4.000 personas debían contestar preguntas sobre sus fantasías, existe una lista de siete que son frecuentes para la mayor parte de la gente:

  • Mantener relaciones con más de una persona la vez.
  • Fantasear con tener poder, control y sexo duro.
  • Experiencias novedosas, aventuras o variedad.
  • Imaginarse con una persona diferente a la pareja.
  • Lo prohibido.
  • La fluidez sexual.
  • Un encuentro apasionado.

¿Hay que contar las fantasías sexuales?

Parece claro que todos tenemos fantasías sexuales, la pregunta es: ¿Qué hay que hacer ante ellas? ¿Dejarlas simplemente correr en nuestra mente o llevarlas a cabo?

Miguel, que prefiere no dar su apellido, cumplió una de las suyas. “Mi fantasía era hacer el amor en la playa al atardecer y lo hice hace unos años, pero no fue como pensaba. Había ya anochecido y era incómodo porque había que buscar posturas con las que evitar el roce de la arena. Fue bien y muy excitante, aunque algo agotador. Si repitiera sería una cala y con una toalla”.

Como ocurre con la de Miguel, dentro de los tipos de fantasías, las hay que no pasa nada por llevarlas a cabo. Sin embargo, no todas están hechas para convertirse en realidad.

En total, indica la experta, hay cuatro tipos de fantasías.

1. Para excitarse y no cumplir nunca

“Algunas solo cumplen una función para la excitación propia. Son esas que usamos en nuestro jardín privado, no queremos compartir con la pareja (por muy buena que sea la relación), e incluso no queremos realizar”, indica la experta. Su poder radica únicamente en nuestro imaginario. “La fuerza que tienen y lo importante es la excitación que te produce a nivel mental, pero no es excitante llevarla a cabo al nivel sexual".

La especialista pone como ejemplo "cuando fantaseas con un amigo de tu pareja o con alguien de tu entorno". "En tu sexo a solas es fantástico para estimularte, pero si te dieran la posibilidad de tener sexo con esa persona dirías que no porque hay una diferencia grande”, añade.

2. No confesables, aunque nos gustaría cumplir

“Hay otras que también son solamente nuestras y no queremos compartirlas verbalmente con nadie, pero que sí nos encantaría llevar a cabo. Por ejemplo, si te gusta disfrazarte o usar cualquier artilugio fetichista, pero solo en tu historia privada”, continúa Larrazabal.

3. Fantasías para fantasear en pareja

Luego están las que sí compartimos, pero no queremos poner en práctica. “Por ejemplo, le cuentas a tu pareja que te gusta imaginar que alguien os mira durante el sexo y eso te excita, y contarlo, también. Pero llegado el momento, si te dan la oportunidad, no quieres que pase. Es decir, solo te interesa en el imaginario”.

4. Para confesar y realizar

Y las últimas, aquellas que sí contamos y queremos realizar.

“El mundo de las fantasías es muy diverso y amplio”, explica la experta y añade que lo importante es conocer la funcionalidad de la fantasía antes de decidir si la queremos mantener en nuestro ámbito privado y en nuestra mente o preferimos hacerla realidad.

Tenemos que saber para qué nos sirve y ahí es donde tenemos que medir si decidimos compartirla o llevarla a cabo”. Y concluye: “Quizás al hacerlo deje de interesarnos o de excitarnos de la misma manera”.