Quién es Jessie Buckley, la actriz de 'Hamnet' favorita al Oscar: de sus inicios a su polémica con los gatos
Hasta que se estrenó Hamnet, una de las películas que ha arrasado en la temporada de premios, esta irlandesa de 36 años que comenzó en un talent show británico, era prácticamente una desconocida. Ahora, a Jessie Buckley se la rifan los directores y las marcas de lujo.

Ya ha subido a recoger el Globo de Oro, el BAFTA, el Premio del Sindicato de Actores y el Critics Choice Awards. Los cuatro grandes de la temporada de premios cinematográficos. Y con todos estos galardones, la actriz irlandesa Jessie Buckley se ha colocado, sin cuestionamiento alguno por parte de la crítica, como la clara favorita a conseguir el Oscar por su trabajo en la película Hamnet.
En cuestión de meses, Buckley ha pasado de ser prácticamente una desconocida en el complejo mundo de Hollywood a convertirse en la niña mimada de la industria gracias a su interpretación de Agnes Shakespeare en esta película que aunaba todos los ingredientes para convertirse en un acierto en taquilla.
Se trata de una adaptación de la novela homónima de Maggie O'Farrell, que se ha convertido en superventas en todo el mundo, en ella comparte protagonismo con uno de los actores del momento, Paul Mescal, y ha sido dirigida por Chloé Zhao, una de las directoras que convierte en oro todo lo que toca —en 2021 recibió el Oscar a la Mejor película y Mejor dirección por Nomadland—.
"Siento que conocer a Chloé ha sido como una colisión especial, algo muy genuino y esencial. Hay veces que no llegas a tener una experiencia así en una vida entera. Este tipo de personaje, esa líder que es Chloé, y la mujer que soy yo en este momento, es algo un poco misterioso y alquímico. Ha sido muy importante para mí ser parte de esta película", admitía la actriz en una entrevista en Fotogramas.
Y la admiración entre la actriz y la directora es mutua: la segunda asegura que cuando se leyó la novela supo que Agnes tenía que ser para Buckley. El papel esposa de William Shakespeare que se enfrenta a la dolorosa muerte de su hijo de 11 años, Hamnet, precipita al matrimonio a una insalvable crisis, exigía riesgos y, según la directora, ella era capaz de asumirlos.
"Cuando rodaba Hamnet anhelaba profundamente ser madre. Y fue un gran regalo superar a esta mujer, su maternidad, su amor y su pérdida antes de convertirme en madre yo misma", señalaba en una entrevista. Y fue pocos días después de terminar el rodaje de esta película cuando la actriz supo que estaba embarazada de su primera hija.
Una vida tranquila y feliz junto a su desconocido marido
Desde el estreno de Hamnet y durante la temporada de galas y premios, la irlandesa, de 36 años, ha pisado innumerables alfombras rojas y se ha convertido, con su estilo minimalista y su camaleónica estética, en objetivo de las grandes firmas de la moda, aunque sigue prefiriendo mantener un perfil bajo y alejarse del derroche de Hollywood. Ha vestido diseños de Dior, Chanel o Valentino en su periplo de reconocimientos y ha sido invitada al front row de numerosos desfiles.
En algunas de estas galas o entrevistas, pero siempre en un discreto segundo plano, se ha dejado ver con su marido y padre de su hija, al que conoció en una cita a ciegas organizada por un amigo en común y con el que se casó en 2023.
De Freddie se sabe que nada tiene que ver con el mundo del cine y que se dedica a la salud mental, y con él comparte cierto anonimato cuando regresa a Norfolk (Inglaterra), donde compraron una antigua casa del siglo XVI, con un jardín que los dueños anteriores basaron en parte en el de la casa donde Shakespeare vivió una vez con su esposa Anne Hathaway, según explicó a The New York Times. Allí cocina, pasea y se dedica a cuidar sus plantas.
Aunque Jessie Buckley nació en Killarney, una localidad en el condado irlandés de Kerry, con 17 años se fue a vivir a Londres persiguiendo su sueño de ser música o actriz. No fue aceptada en ninguna escuela de teatro de la ciudad pero sí se presentó al concurso de talentos I'd Do Anything, en el que el premio era actuar en una reposición del musical Oliver! en el West End en 2009. No ganó, empezó a hacer musicales y a cantar por algunos clubes de Londres, hasta que se matriculó en un curso en la Real Academia de Arte Dramático y ahí comenzaron a abrirse las puertas.
Teatro, musicales y audiciones ocuparon su tiempo en esos primeros años hasta que llegó su oportunidad televisiva en la serie Guerra y Paz en 2016. Aunque su lanzamiento mundial fue Chernobyl, en 2019. Hasta que llegó The Lost Daughter, la primera película dirigida por Maggie Gyllenhaal, con la acaba de estrenar ¡La novia!, y que le valió su primera nominación al Oscar en 2022. Ese mismo año, además, consiguió su primer Olivier Award, el Oscar del teatro en Reino Unido, como Mejor actriz de musical por su papel de Sally Bowles en Cabaret.
Un trastorno alimentario y su polémica con los gatos
En estos días, Jessie, además de vivir jornadas pre Oscar, se encuentra sumergida en la promoción de su última película, estrenada este pasado 6 de marzo, ¡La novia!, un remake de La novia de Frankenstein, en la que Buckley da vida a Ida, la novia del monstruo. En ella, además de compartir reparto con Christian Bale o Penélope Cruz, se volvió a poner a las órdenes de quien le dio su gran oportunidad en el cine, Maggie Gyllenhaal, que fue antes de empezar el rodaje de Hamnet.
"No puedes caminar por la vida sin que te afecten las cosas, pero puedes transformar eso en algo que te permita ser más humano"
Por eso, en estos últimos días, se está dejando ver mucho y en sus entrevistas ha dado algunos titulares. Por ejemplo, en el programa Discos de la isla desierta de la BBC, confesó el trastorno alimentario que había padecido por los comentarios sobre su aspecto que había recibido durante su participación en el talent showI'd Do Anything: "Llevó tiempo, y requirió mucha ayuda, y también fue depresión", contó la actriz, que también explicó que la actuación la salvó, aunque sigue yendo a terapia.
"No puedes caminar por la vida sin que te afecten las cosas, pero puedes transformar eso en algo que te permita ser más humano y estar más vivo de la forma en que quieres", señaló.
Y de un tema serio, a otro mucho más divertido que ocurrió durante su visita al programa de Jimmy Fallon. Durante su entrevista, se vio obligada a aclarar que le gustaban los gatos y que incluso había hecho un casting para el musical Cats después de la polémica en la que se había visto envuelta tras una entrevista junto a Paul Mescal. En ella, ambos declararon que preferían los perros a los gatos y la actriz llegó a decir que "los gatos son malos".
"Soy amante de los gatos. Me desperté esta mañana pensando, ¿acaso el mundo piensa que de verdad no los amo? Y me ha pesado mucho todo el día. Me sentía mal", reconoció la protagonista de Hamnet.