
Alardea de su título de abogada por las calles y un perro le da toda una lección de humildad
En bañador, sentada en el maletero abierto y luciendo una gran pancarta a modo de marco en la que puede leerse: "Diganme abogada", la joven recorría las calles en un coche que no dudaba en tocar el claxon para que todo el mundo se enterara de que había conseguido el título. ¿Qué podría salir mal?







