DANCING WITH THE DEVIL: EPISODIO 4

Demi Lovato no está sobria: bebe con moderación, habla de su última ruptura y de un trastorno bipolar mal diagnosticado

Demi Lovato finaliza la serie de cuatro episodios que forman el documental Dancing With The Devil haciendo balance de todo lo que le ha ocurrido desde su sobredosis y profundizando en varias cuestiones, entre ellas la moderación, ya que es así como la cantante ha encontrado el equilibrio respecto a sus adicciones.

Demi Lovato
Demi Lovato // Youtube

Europa FM

Madrid 07/04/2021 09:42

El último capítulo de la serie de cuatro episodios en la que Demi Lovato cuenta de la manera más explícita posible los problemas y la adicciones que la llevaron a su sobredosis de 2018 ya se ha estrenado. Dancing With the Devil termina con un episodio demoledor. "Mi vida cambió más en estos dos años que en todo el resto", dice en el documental.

"Ella es una verdadera joya", dice Christina Aguilera sobre la cantante en el episodio, en el que también han participado el actor Will Farrel y el cantante Elton John, que aseguraba que "cuando eres joven y famoso es difícil". Sin embargo, el cantante de Rocket Man lleva 30 años sobrio y puede estar orgulloso de haber tenido una "vida fabulosa", pero también reconoce que "una adicción es para toda la vida".

Beber con moderación y fumar marihuana, su método para encontrar el equilibrio

Demi Lovato cuenta que tras la dramática sobredosis que casi le cuesta la vida volvió a consumir heroína, una recaída que le hizo repreguntarse qué camino quería seguir frente a la desintoxicación.

Aunque la cuarentena fue beneficiosa para ella para alejarse de los malos hábitos, la cantante no reniega de ese impulso que le hace consumir. De hecho, beber con moderación y fumar marihuana han sido sus métodos para encontrar ese equilibrio que le permita beber una vida tranquila y, en cierta medida, saludable.

"He luchado mucho. Sé que terminé con las cosas que me matarán, ¿sí? Pero desearía tener algún alivio, quizá con la marihuana. Si me digo que no puedo beber un trago o fumar marihuana, siento que me estoy predisponiendo al fracaso porque veo todo en blanco y negro. Muchos años me inculcaron que un trago era como una pipa de crack", cuenta la cantante.

"No quiero ser abstemia", decía la artista, que hace años ya se sometió a estricta e intensiva rehabilitación, donde las prohibiciones y el control eran intensivos. Ahora Lovato también va a terapia, pero desde una perspectiva más relajada. La cantante explicó que tomaba de manera diaria un inhibidor del deseo de consumir drogas.

Una dolorosa ruptura

Demi Lovato se prometió solo dos meses después de conocer al que era su novio. Con él pasó la cuarentena, lo presentó a su familia y todo parecía sacado de un cuento de hadas, hasta que Demi Lovato se dio cuenta de que esta persona no era quién decía ser.

"Francamente creo que me apresuré con algo que pensé que era lo que tenía que hacer. Con el paso del tiempo entendí que no conocía a la persona con la que estaba comprometida", dijo.

Demi Lovato y Max Ehrich
Demi Lovato y Max Ehrich // Gtres

Falso diagnóstico de bipolaridad con 18 años

Echando la vista atrás y recordando aquellas intensas terapias contra el consumo de alcohol en edades muy tempranas, Demi Lovato confiesa que fue mal diagnosticada cuando tenía solo 18 años, cuando le dijeron de manera errónea que sufría bipolaridad.

"Me han dicho que me diagnosticaron mal cuando tenía 18 años. Cuando descubrí que era bipolar, lo hice público porque creí que me justificaría. Pero no pedí una segunda opinión. Si haces algo público, te conviertes en su defensor. Tenía arrebatos a los 18 por muchas razones, pero muchos médicos me han dicho que no era por ser bipolar", cuenta Demi, que durante mucho tiempo se convirtió en un ejemplo de superación para otros fans que también sufrían trastornos mentales. Sin embargo, ser un ejemplo a seguir también impone mucha presión.

Pasteles de sandía para su cumpleaños, un mal recuerdo

Los trastornos alimenticios han acompañado a Demi Lovato durante prácticamente toda su vida. Durante su adolescencia, la cantante padeció bulimia, un desorden contra el que todavía sigue luchando, pero desde la distancia. "Las voces se han aminorado mucho", dice sobre esa conciencia que le daba los impulsos de comer y luego arrepentirse.

Hasta hace relativamente poco, antes de su sobredosis, decenas de ojos controlaban lo que Demi Lovato comía desde que se levantaba hasta que se acostaba. A su alrededor no podía haber nada de azúcar, grasas o cualquier comida que no fuese saludable. Incluso para el día de su cumpleaños, Demi Lovato comía un pastel de sandía para no subir de peso.

Hasta 2020, cuando Demi Lovato empezó a escoger y decidir por ella misma. En su último cumpleaños, Demi y sus amigos soplaron las velas en tres tartas diferentes, esta vez de una pastelería normal. "No voy a fingir ser invencible, debo esforzarme todos los días", explicó.

Un corte de pelo radical para liberarse

La cantante termina el documental rapándose la melena, un cambio que llevaba años pensando en hacerse. "Hace años que vengo pensándolo y nunca tuve el valor para hacerlo. Mientras hablo, me curo y maduro, trabajo y hago todo, pero hay un trauma de desarrollo que se queda contigo, se queda con todos el resto de sus vidas. Y una de las razones para cortarme el pelo es porque quiero liberarme, quiero liberarme de mi trauma de desarrollo, de las normas de género que me impusieron de niña y de las normas de sexualidad de la iglesia. Ahora siento que representa (el pelo) la feminidad que siempre tuve miedo de dejar ir", termina.

Sin duda, Demi Lovato ha 'bailado con el diablo', pero la coreografía no ha conseguido vencerla. La cantante no desiste y luchará por seguir adelante.