¿Quién es Ángeles Toledano? Conoce a la joven cantaora que actúa en los Premios Goya 2026
Ángeles Toledano es una de las artistas invitadas de la gala de los Premios Goya 2026. La cantaora de 30 años ha sido confirmada por la Academia de Cine como una de las cantantes de la gala. Nacida en Jaén, empezó a actuar con ocho años y hoy se ha convertido en una de las promesas del nuevo flamenco gracias a su primer EP Sangre Sucia.
¿Qué ocho cantantes actúan en la gala de los Goya de esta noche?

La música la ponen en la noche de los Premios Goya artistas como Ángeles Toledano, una de las ocho voces invitadas a la fiesta del cine español.
La joven cantaora de 30 años se ha convertido en una de las promesas del nuevo flamenco gracias a su álbum debut Sangre Sucia, que lanzó en septiembre de 2024 y por el que fue nominada al Latin Grammy a Mejor Álbum de Música Flamenca en 2025.
Reconocida con el Premio Alcobendas Flamenca Nuevos Talentos en 2018 y profesora del máster oficial de flamenco del Centro Superior de Música Creativa, a finales de 2025 se unió al legendario grupo Califato ¾ para lanzar ROMANZE, un EP de dos únicos cortes que fusiona el flamenco con el trip hop y el breakcore.
Su abuelo y el papel de Los Campanilleros
Su relación con el flamenco empezó cuando era una niña. "Un día me topé con un disco de flamenco clásico y me enamoré. Era un CD de esos que se grababan metiendo las canciones que se quisiera, y tenía los tangos del Gurugú de Pastora, fandangos de José Cepero, tanguillos de Cádiz de Chano Lobato, El Emigrante de Juanito Valderrama, los Campanilleros de la Niña de la Puebla, una soleá de Tomás Pavón, etc.", explicó en una entrevista en Zoco Flamenco. "Me pareció muy interesante y solo quería escuchar ese disco".
"Mi abuelo vio que me gustaba y empezó a darme lecciones de flamenco. No cantaba pero era muy aficionado"
"A partir de ahí mi abuelo, Manuel Martínez, vio que me gustaba y empezó a darme lecciones de flamenco. Él no cantaba pero era muy aficionado, me puso en la onda de todo lo que era el flamenco, los palos, etc. Así estábamos todas las mañanas en mi casa", explicó la intérprete sobre cómo inició su carrera que la llevó a actuar por primera vez cuando tenía solo ocho años.
En 2004 cobró su primer sueldo (150 euros) interpretando una media granadina y Los Campanilleros, la canción por la que se había hecho famosa entre las vecinas de su pueblo, Villanueva de la Reina (Jaén).
"Sentía una gran responsabilidad y estaba temblando", explicó en El País. "Ya no era un juego, tenía mucho respeto por lo que iba a interpretar. Era como tirarme a la piscina sin saber si había agua. Pero también sentí muchísima ilusión. Había ensayado mucho. Después de subirme al escenario, mi madre me dio un beso. A partir de ahí, no recuerdo mucho más, la verdad", añadió la cantaora, que sigue acordándose de su abuelo cada vez que se sube a un escenario. "Su deseo era que aprendiera a cantar por seguiriyas. Siempre que canto por seguiriyas me acuerdo de él".
La peña flamenco El Olivo del Cante y giras internacionales
"Después entré en la peña flamenca de mi pueblo, El Olivo del Cante. Hacían festivales y me llamaban para hacer de telonera de artistas que venían. Empecé a recibir clases con profesores e iba compaginando los estudios con la música. Y posteriormente ingresé en el conservatorio para hacer el grado superior de Cante Flamenco en Córdoba", recuerda la jienense sobre cómo continuó su carrera, que la ha llevado a recorrer buena parte del mundo como parte del espectáculo Nueva Generación de Jóvenes Flamencos.
"Con 18 años estuvimos en San Francisco con una programación que se hizo que se llamaba Nueva Generación de Jóvenes Flamencos, fue una experiencia muy bonita. Dos años después volvimos, en una gira de un mes por San Francisco, San Diego, Tijuana, Houston… y fue una experiencia que recuerdo con mucho cariño. Me encanta viajar y que el motivo sea la música", continúa la cantaora que con 20 años entró en la compañía del guitarrista cordobés Paco Peña, lo que le llevó de gira por Holanda, y que años después se unió a otros artistas como el cantaor Arcángel o la cantaora Remedios Amaya.
Durante esos inicios, Ángeles Toledano se planteaba su futuro de otra manera. Se matriculó en la carrera de Derecho y cursó dos años aunque en realidad lo que quería hacer era Derecho y Criminología. Por eso, cuando un amigo le propuso matricularse en el conservatorio de música en Sevilla, no lo dudó. Sin tener idea de leer una partitura, se preparó en un mes y consiguió una de las seis plazas para alegría de sus padres que le han apoyado siempre en su carrera y le acompañaban de concurso en concurso cuando era niña.
'Sangre Sucia', su primer disco
Con 29 años llegó su gran proyecto, su rompedor disco Sangre Sucia, que le han convertido en una de las voces renovadoras del flamenco y en el que no duda en feminizar los tradicionales jaleos así como recurrir a poetas y pensadoras contemporáneas como Sara Torres.
"Me siento representada. Cuando accedí a su poesía, me agarró por dentro, y me dije, debo empezar a contar yo también esta historia del mundo", dice al hablar de la escritora, autora de la tesis El texto lesbiano. Fantasía, fetiche y devenires queer, y con quien firma La palabra en la boca.
También en este disco rompe tabúes al hablar de temas como la menstruación en La misma sangre del cuerpo, una composición que le ha servido para acercar el flamenco a mujeres jóvenes, e incluso a niñas de 9 y 10 años. "Se sienten identificadas con la música, algo que no me pasó a mí cuando era pequeña", explica la artista que toca 11 palos diferentes del flamenco en el disco compuesto por 11 temas y en el que participan también Benito Bernal y Yerai Cortés.
"Me he rodeado de las personas que creía necesarias, sin distinción de género. Lo que me interesa es la autenticidad y la conexión. Para mi siguiente proyecto, que todavía no puedo comentar, contaré con una productora", apunta sobre su forma de trabajar.
Justificarse el doble y el rol de hombre
Ángeles Toledano se ha abierto paso en el mundo del flamenco a base de talento y esfuerzo. Aunque reconoce que las cosas para las mujeres han cambiado dentro del género, todavía queda camino por recorrer para estar en la misma posición de los hombres.
"El flamenco ha sido moldeado por referentes masculinos en la guitarra, la percusión y las palmas. Antes, apenas había mujeres en estos roles. Ahora, cada vez hay más, y es importante darles visibilidad para que todas nos sintamos representadas. Yo misma he tenido que justificarme muchas veces, y eso ha sido un motor para que Sangre sucia exista. Me siento comprometida con mi discurso y seguiré defendiéndolo hasta la saciedad", contó la intérprete que reconoce que llegar a la cumbre es más difícil para las mujeres.
"Sí que existe aún el tener que justificarnos el doble"
En cierto modo, ellas tienen que demostrar también más. "No he sentido nunca ningún tipo de presión, ni de discriminación por el hecho de ser mujer, pero sí que existe aún el tener que justificarnos el doble. Al estar yo al frente del proyecto, en algunos momentos siento como que tengo que coger el rol del hombre para que se me haga caso, aunque intento que no sea así, intento mejorar en eso", explicó
"Son casos muy concretos de gente no tan cercana a mí y que no me conoce realmente", matizó a este respeto en esa misma entrevista asegurando que se siente afortunada de que ahora las mujeres pueden elegir dedicarse al flamenco. Otras antes tuvieron que renunciar. "Ahora tenemos la suerte de poder llegar a casa y no tener ningún problema para decirle a la familia que quiero dedicarme a la música y ser artista".